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domingo, 24 de diciembre de 2023

“Jungla de cristal 2: alerta roja” de Renny Harlin, 1990

 

En estas fechas de recuerdos endulzados y promesas anotadas en el bloc de las expectativas, el alma se relaja y se deja llevar por el sonido de un villancico, unos ojos ilusionados, el brillo de unas velas, la trastada de un duende o simplemente la disposición de compartir. Esa es la magia de la Navidad, esa fecha que de alguna forma siempre es pretexto para ser celebrada en condiciones, olvidándonos de su fundamento y hecho principal el nacimiento del Niño Dios. Transcendental en la historia moderna de nuestra humanidad. Humanidad, es una palabra tan llena de valores que debería exigirse cierta responsabilidad a la hora de nombrarla en esta jungla en la que actualmente vivimos. Tras este mini discurso que me apetecía compartir con usted, me voy a poner duro. Y oiga, es que en vez de hablarle de algunos de mis títulos preferidos para estas Navidades desde los clásicos, hasta algunos mínimamente recientes, viendo como está el patio me apetece sacar de la videoteca al John Wayne de la Navidades, que sabe poner a los malos en su sitio y lucir como nadie una camiseta de tirantes como la que utilizaba mi abuelo. Hace unas entradas en este blog, estuvimos hablando de su aparición en el universo de la cinematografía de acción, logrando un éxito sin precedentes. Años más tarde volvió en una segunda parte, con más malos, más acción y más de todo. Hablamos de “Jungla de cristal 2: alerta roja” de Renny Harlin, 1990.

Fotograma de la película

“Jungla de cristal” fue todo un taquillazo y descubrimiento. Descubrimiento de la estrella del cine de acción de los 80, Bruce Willis. Su interpretación del detective McClane nos trajo de nuevo ese aura que tenían los personajes interpretados por Gary Cooper o incluso James Stewart. Hombres con apariencia muy corriente que se vuelven héroes en circunstancias extremas.

Fotograma de la película

La segunda parte de la franquicia tenía que rivalizar con la primera. La premisa era difícil, el estilo elegante de la primera película y las connotaciones de sus personajes ponían el listón bastante alto.  Steven E. de Souza sabe conducir de forma excelente el desarrollo de los acontecimientos adaptando la novela  “58 minutos” de Walter Wager en un guion trepidante. No existe un respiro en la trama y todo ello bastante bien hilado.

Una edición de “58 minutos” de Walter Wager

Steven E. de Souza. Guionista.

El escenario principal de la historia es el aeropuerto internacional Dulles, cerca de la capital Washington. McClane llega para recoger de un vuelo a su esposa Holly, pero su curiosidad por fijarse en ciertas rarezas que pueden pasar de inadvertidas para el resto de los comunes, le hace inmiscuirse en algo que convertirá la noche en una pesadilla para el aeropuerto, los pasajeros y las fuerzas de seguridad del mismo.

 

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Bruce Willis se mueve como pez en el agua. McClane es un personaje creado por él. Sus gestos, chistes, forma de afrontar las secuencias de acción... conforman un personaje que ha pasado a la historia de la cinematografía al estilo de Wil Kane en “Solo ante el peligro” (1952).

 

Fotograma de la película

Durante la película aparecen personajes de la primera entrega como por ejemplo, su esposa Holly Gennaro, el sargento Al Powell  y el periodista Richard Dick, que recibe lo suyo a través de Holly, al utilizar de malas formas su condición de periodista.

 

Fotograma de la película

La película hace algo realmente muy difícil. Si hacemos memoria con la primera película de la saga, su acción transcurre en un círculo cerrado de interacciones. Es decir, hay una ubicación como es el Nakatomi Plaza y van entrando y saliendo actores y actrices en las distintas circunstancias. La acción tiene lugar en diversas plantas del edificio pero el espacio escénico es reducido en el transcurso de todo el metraje. Esto hace que la acción y el personaje principal este como más apegado a nosotros, viviendo más intensamente sus emociones. Son sensaciones que transmiten películas con espacios similares como “El coloso en llamas” (1974) o “La aventura del Poseidón” (1972). En esta segunda parte, su director  Renny Harlin, a pesar de que McClain tiene que moverse por un espacio más amplio que el Nakatomi Plaza, consigue que esa acción no se disperse y envuelva al espectador desde el primer momento.

Fotograma de la película

En esta “Jungla de cristal 2” también tiene sus giros argumentales, quizás más sorpresivos que en la primera parte. Y sobre todo, sus secuencias de acción están perfectamente medidas desde la primera que tiene lugar en la cintas de equipaje hasta el climax. Por cierto, una acción visceral como McClaine al encontrarse atrapado en otra situación límite.

 

Fotograma de la película

Fotograma de la película

La película supuso todo un éxito de nuevo, con muy buenas críticas, sobre todo alabando su capacidad de entretenimiento. Vista en la distancia, sigue manteniendo su buen ritmo e incluso sus efectos especiales no han pasado de moda. Tiene esa pátina de las películas de acción de los años 80 y primeros de los 90. Su sonido, más bien banda sonora es una marca de este tipo de películas a las que si hay que agrupar algunas de la época, podríamos agruparla junto a las de la saga de “Arma letal” de Richard Donner. En este tipo de películas, el compositor Michael Kamen (en las dos sagas) dejó una especial huella sonora con sus composiciones, muy reconocidas y añoradas por los aficionados.

 Michael Kamen. Compositor. Hitos del Rock.

McClaine quizás fue el último gran John Wayne de la pantalla grande. Detrás vinieron otras películas de la saga, pero poco a poco fueron perdiendo ese aire del que nos hemos referido con anterioridad. Son entretenidas, pero con ausencia de elementos tantos dramáticos como artísticos que hicieron brillar a la primera y a la segunda.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Al final de la película, McClaine y Holly, tras su rencuentro, abandonan la caótica pista de aterrizaje ayudados por Marvin. Mientras uno ve el último y maravilloso plano general, bajo la melodía “Let it snow”, se me dibuja esa sonrisa torcida de McClaine, deseándoles una feliz Navidad y un feliz año 2024. Vean y sobre todo disfruten de mucho cine.

Cartel de la película


Ambigú Cinema - “Jungla de cristal 2: alerta roja” de Renny Harlin, 1990.




jueves, 29 de junio de 2023

Superman (1978 - 1987)

 

He de reconocer que yo soy más de Batman que de Superman. Pero el primer personaje superheroíco del que tengo recuerdo es este kriptoniano. Es más, si hago memoria, puede que incluso el primer muñeco que cayese en mis manos con cierta lucidez fuese Superman. Corría finales de los años 70 cuando un jovenzuelo de pelo rizado iba en la parte trasera de un Citröen GS, jugando con un gran muñeco de Superman comprado por mi padre en Sevilla. Recuerdo comer “pescaito” frito en unos cartones que se vendían en el parque de María Luisa y acercarnos a una especie de tienda ambulante. Allí, mi padre nos compró a mi hermano y a mí un muñeco de Superman. La capa me fascinaba. Me gustaba poner el muñeco pegado al cristal de la ventanilla del coche e imaginar que iba surcando los aires. Sin saberlo, ya realizaba mi propia retroproyección cinematográfica.


Imagen publicitaria de "Superman: la película" (1978)

Hay tres películas de las que tengo recuerdos en mi infancia. La primera, una retransmisión del clásico de Bela Lugosi, “Drácula” (1931), en el programa de televisión de la Clave; la segunda película, “Star Wars” (1977) en el teatro Cine Torcal de la ciudad de Antequera, con sabor a mollete antequerano de mortadela y Fanta de naranja que me iban dando mientras veíamos la película; y la tercera, también en el mismo cine, “Superman” de Richard Donner (1979). Drácula era un personaje de terror en blanco y negro, algo distante, pero ciertamente tenebroso, incluso hoy en día; los personajes de “La guerra de las galaxias” eran como el cuento de hadas de mi época; pero “Superman” era otra cosa, un hombre podía volar, y el traje era súper maravilloso.


Fotograma de la película "Superman; la película"

Para los niños de aquella época, acostumbrados a las diabluras mágicas de Pippi Calzaslargas, y a los combates de robots de Mazinger Z, Superman en imagen real fue un gran impacto. Sus vuelos, su fuerza, su visión de rayos X, su velocidad… su capa. No sé porqué nos atraía tanto la capa. Recuerdo los veranos en la piscina “La Virlecha” de los Salesianos, como corríamos por el césped con nuestras toallas anudadas al cuello, con los brazos extendidos, simulando los fabulosos vuelos del kriptoniano por el espacio entre asteroides o rascacielos de Metrópolis. En realidad nuestras madres tendidas al sol, y todo aquel o aquello que podía servir de obstáculo a nuestros imaginarios vuelos.


                                        Imagen publicitaria de "Superman: la película" (1978)

Aquellos tiempos, en una ciudad media como la de Antequera, no había una oferta editorial de cómics como la que puede haber hoy en día. Salvo alguna excepción en un kiosko que había justo en frente del Cine Torcal, donde podíamos comprar unos sobres sorpresas con un cómic junto a unas chocolatinas. En mi caso, esperaba a las vacaciones de verano para salir de la ciudad y disfrutar de cómics que hacían mis delicias en las veraniegas siestas o noches en el hotel: Batman, Aquaman, Spiderman y por supuesto Superman.


Cómics de los años 70/ 80

Recuerdo como en un programa de Informe Semanal salieron imágenes de la película “Superman” de Richard Donner. En concreto la secuencia en la que Clark Kent recibe un mensaje de Luthor en una frencuencia auditiva que sólo pueden oír los perros y alguien con súper oído como Superman. Clark Kent puesto en guardia por el amenazante mensaje, se arroja desde una ventana de la redacción del Dayle Planet. A medida que cae su traje de chaqueta se convierte en el uniforme de Superman. Una de las secuencias más emblemáticas de esta primera entrega del súper héroe.


Fotogramas de la transformación de Clark Kent a Superman.
"Superman: la película" (1978)

La película de “Superman” supuso en tremendo avance fotográfico en la capacidad de concebir los efectos visuales, sobre todo los del vuelo del personaje. Tengan en cuenta que por aquel entonces no existía el CGI tal y como lo conocemos hoy en día. Desde “2001: una odisea en el espacio” de Kubrick (1968) o “Alma de metal” de Michael Crichton (1973), había vagos intentos con resultados óptimos. Pero “Superman” buscaba verisimilitud y nada que fuese irreal o se notase el truco en pantalla. De ahí el gran valor de la primera y segunda entrega de estas primeras películas.


Fotograma de "Superman: la película" (1978)

A partir de la segunda parte la calidad visual de las películas mermó hasta una fatídica cuarta parte, allá por el año 1987. Algo que debería haber sido todo lo contrario. Las perfectas transparencias para recrear el vuelo del personaje en la primera y segunda parte, creo que nunca han sido igualadas. Todas ellas mezcladas con otros tipos de efectos lumínicos y de escena, llegando a construir una de las escenas más bellas de vuelo, como la de Lois Lane y Superman en la primera entrega. Maravillosa y mágica.


Fotograma de "Superman: la película" (1978)

Fotograma de "Superman: la película" (1978)

Fotograma de "Superman: la película" (1978)

Otro factor importante fue el reparto artístico. Christopher Reeve nació para ser Superman. Ningún actor hasta la fecha, incluyendo a Henry Cavill, ha dado tanto al personaje. Su forma de interpretar los roles de Clark Kent y Superman, van más allá de la propia expresión corporal que les da a cada uno. Existe un momento en “Superman II”, cuando Lois descubre en la habitación del hotel que Clark es Superman, donde Reeve nos hace ver esa capacidad interpretativa única para el personaje. De espaldas a Lois y al público pasa de ser Kent a ser Superman, tan solo con su expresión corporal de espalda. Un gran actor.


Fotograma de "Superman II" (1980)

La primera película marcó una tendencia, un estilo muy difícil de continuar. De hecho, en la segunda parte, se hubiese visto roto por completo el estilo visual y de veracidad, si no llegan a tener de Donner bastante material filmado, ya que fue despedido por falta de acuerdo con los productores Salking para continuar la segunda parte.


Worldphotographs Superman The Movie (1978).
Pierre Spengler, Alexander Salkind, Ilya Salkind (Productores)

Podríamos decir que la primera película es épica y la segunda intenta llevar a la pantalla la gran fantasía de Superman, el desarrollo de sus poderes, la acción… Estas dos películas, tienen una factura tan impresionante de producción y buen hacer fotográfico, y de otros departamentos de producción, que incluso hoy en día rivaliza con otras del mismo género que tienen avances técnicos a años luz de los 70, que fue donde fueron concebidas. Sin olvidarnos de la escritura de guion en manos de Mario Puzo.


Fotograma de "Superman II" (1980)

Fotograma de "Superman II" (1980)

“Superman” se convirtió en un evento cinematográfico sin igual, tan sólo igualado por aquel entonces por las distintas entregas de la saga “Star Wars” de Georges Lucas, o alguna película de Spielberg, como “ET” o la saga de Indiana Jones.


Estreno de "Superman: la película" en los cines Capitol. Madrid. ABC

Un estreno de Superman era todo un evento comercial y cinematográfico. En el año 1983 se estrena la tercera parte de la saga. Se aleja de la épica, incluso de esa acción tremenda y visual de la segunda parte, cuando se tiene que enfrentar a los tres malvados que escapan de la zona fantasma: general Zod, Ursa y Non.


Cartel "Superman III" (1983)

Esta tercera entrega se centra en la tecnología informática en ciernes y en boga por aquellos primeros años 80. Los ordenadores y los súper ordenadores. Es la época del estreno de la película “Juegos de guerra” de John Badham (1983), donde se abogaba por el peligro que puede entrañar dejarnos de las manos de computadoras. Un año más tarde llegaría James Cameron con su “Terminator” a rematar la faena. A veces pienso, como estamos de sanotes los que devorábamos el cine de los 80. ¿O no?


Fotograma “Juegos de guerra” de John Badham (1983)

Fotograma de “Terminator” de James Cameron (1984)

Volviendo a “Superman III”, de la película queda el recuerdo de Richard Pryor y algunas de sus delirantes secuencias, como por ejemplo la que tiene lugar en la sede del control informático junto al guarda. Ese gran gorro texano que luce en la secuencia será recordado, al igual que ese maletín repleto de bebidas alcohólicas con las que seduce al guarda, para acceder al control del sistema informático. A mí me encanta la que termina encerrado en el bar del magnate Ross Webster, interpretado por Robert Vaughn.


Fotograma de "Superman III" (1983)

Pero aunque se intente llamar la atención sobre el poder de la tecnología en manos de humanos de dudosas intenciones, la película toca el tema del desdoble de la personalidad de Superman. La idea del Superman bueno y el Superman malo quedó más fijado en el público que el enfrentamiento al súper ordenador del final de la película. Quizás debería haber discurrido la trama más por ese camino argumental. Era bastante más atrayente e inquietante para el espectador. Como ejemplo, la pelea en el desguace de coches entre los dos Supermanes.


Fotograma de "Superman III" (1983)

La tercera entrega no estuvo mal. Recuerdo disfrutarla con mucha alegría y cada uno de sus momentos mágicos como cuando Superman salva al niño de ser arroyado por la cosechadora; cuando ataca al petrolero y después al recobrar su cordura lo arregla en mitad del océano; la cómica secuencia del vendedor de pequeñas Torres de Pizza, o el apagado de la antorcha olímpica, instantes antes de que el atleta encienda el pebetero olímpico.


Fotograma de "Superman III" (1983)

Superman era una máquina de hacer dinero cinematográfico. La primera y segunda película en sí eran una, y eso se nota en el estilo visual, el ritmo… Pero a partir de la tercera, esa grandiosidad de producción comienza a adolecer hasta caer en picado en la cuarta entrega.


Cartel “Superman IV: En busca de la paz” (1987)

“Superman IV: En busca de la paz” no vamos a decir que es una sin razón. De hecho, si los efectos visuales y la visión del director hubiesen sido diferentes a lo mejor hubiésemos estado ante una entrega cinematográfica digna del súper héroe. No sería así. La producción estuvo en manos de la Cannon que tenía éxito en películas de acción del momento, pero este tipo de película le vino bastante grande. Se contó con el reparto que aparecía en las tres entregas anteriores, aparecía de nuevo el archienemigo de Superman, Lex Luthor (Gene Hackman). Pero no fue suficiente. La visión muy televisiva del director, los pobres efectos visuales de los que destacan la mala calidad de las exposiciones para los vuelos, así como algunas resoluciones sin darle esa grandiosidad visual de las anteriores, y la tijera en la edición, la convierten en la súper peli mala de la historia. Y eso que cuenta con un villano al que se le podría haber sacado un gran provecho, el hombre nuclear. A pesar de los pesares, sus apariciones eran notorias, tenían fuerza visual. La historia y el talento del momento no quiso hacer de esta película una digna aventura de Superman.


Fotograma “Superman IV: En busca de la paz”.
El actor Mark Pillow interpretando al Hombre Nuclear

Superman nos hizo soñar y disfrutar en la sala de cine. A pesar de decaer sus producciones en los años 80, era tal su fuerza como personaje de cómic, en la cultura pop, en la cultura popular, que hizo estuviésemos a su lado en cada vuelo. Las siguientes adaptaciones en 2006 y luego las sucesivas, teniendo como actor a Henry Cavill, son dignas. No están a la altura de la primera adaptación de 1979 de Richard Donner, y raro es que lo esté alguna. No se puede igualar aquella primera vez que el espectador mirando a la pantalla de cine pudo creer que un hombre podía volar.




Tráiler de "Superman: la película" : https://www.youtube.com/watch?v=pUwxH4SM9Rg
Tráiler de "Superman III": https://www.youtube.com/watch?v=-7qo4Iy0ULk
Tráiler de "Superman IV: En busca de la paz": https://www.youtube.com/watch?v=jwuB2ub5aek

Ambigú Cinema - Superman (1978 - 1987)







viernes, 19 de noviembre de 2021

"007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.


Hace unas semanas, vimos en la gran pantalla la última aventura de 007 con el rostro de Daniel Craig. En la banda sonora, el compositor Hans Zimmer, introdujo en su trabajo el clásico "We have all the time the world", compuesto por John Barry y cantada por Louis Armstrong. La melodía original era el tema principal de la que considero una de las mejores películas de James Bond. Por sus connnotaciones dramáticas y trágicas en la vida de 007, empecé a temer que la tragedia se iba a cernir sobre la actual "007: sin tiempo para morir". Efectivamente. Pero eso no será nuestro tema actual, sino el recordar con emotividad y añoranza, una película que con el tiempo ha sido considerada una de las mejores adaptaciones al cine de los relatos escritos sobre 007 por Iam Fleming: "007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.

De pequeño, supuso un choque ver como 007 cambiaba de rostro. En serio. Acostumbrado en un principio a reconocer el personaje con los rasgos de Roger Moore, y luego a Sean Connery (aunque este último fuese en realidad su primer rostro), un buen día en una reposición en cine, descubrí  a George Lazenby, el único de los Bond que filmó una película de la franquicia.

Diversos rostros de 007 a lo largo de la historia

Por diversas circunstancias, a día de hoy solo sabemos la que se hizo oficial, la decisión del actor de realizar una película (animado por el lince de su agente). Lazenby firmó por siete películas de 007 y estas no llegaron a realizarse con él. Fuesen las razones que fuesen, "Al servicio secreto de su majestad" es hoy considerada una de las mejores películas de la saga 007.

Fotograma de la película

Lazenby tenía poca experiencia como actor. Había realizado algunos comerciales, como por ejemplo, el de "Fry´s Chocolate Cream". Este comercial parece que fue visionado por los productores Broccoli y Saltzman, seleccionando de esta forma al sucesor de Connery, ya que sus deseos de que fuese Roger Moore, se vieron truncados por sus compromisos con la serie "El Santo".

Comercial de "Fry´s Chocolate Cream"

Comercial de "Fry´s Chocolate Cream"

Peter Hunt (director) hizo un gran trabajo, utilizando diferentes técnicas de motivación y manipulación de ánimos, para sacar provecho a las reacciones interpretativas de Lazenby. Es un James Bond muy correcto, medido, con momentos marca 007, a la vez que muy natural. Quizás el más natural de todos. Es ahí, dónde radica la esencia de este Bond, huyendo de lo que hoy llamaríamos "postureo". Solo se permite ciertas licencias, como la entretenida secuencia en la clínica de Suiza (en el pico de una montaña de los Prealpes berneses), dando lugar a idas y venidas en las habitaciones de los "Ángeles de la muerte". Doce chicas de diferentes nacionalidades que tentarán al agente secreto.

Fotograma de la película

En esta película, Bond encontrará el amor de su vida, Teresa (Tracy) di Vicenzo (Diana Rigg). Ambos se enfrentarán al temido Ernst Stravro (Telly Savalas). Descubrirán el maquiavélico plan de Stravro, dispersar un virus a través de las doce chicas, sin estas saberlo, ya que están manipuladas bajo una fuerte hipnosis controlada. Stravro intentará chantajear a la ONU, a cambio de evitar una guerra biológica.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

La trama guionizada por Richard Maibaum, huye de artificios tecnológicos 007 y se va a centrar más en los personajes, siguiendo e intentando ser lo más fiel posible a la novela de Iam Fleming. El resultado es genial y cada vez que pasa más el tiempo, y es vista de nuevo o descubierta, la película gana en adeptos.

Fotograma de la película

Este guion estuvo muy bien dirigido por Peter Hunt, que había sido editor de películas anteriores de James Bond. Su destreza y agilidad en el montaje, se nota a la hora de filmar las secuencias, destacando las de acción en las distintas localizaciones nevadas. Localizaciones ubicadas en Inglaterra, Suiza y Portugal. Destacando los exteriores de la clínica, en realidad un restaurante que todavía no estaba en funcionamiento y que el equipo de producción se apresuró en aportar lo necesario para convertirlo y adaptarlo a las exigencias de la historia, en la misma cima del Schilthrorn, en los Prealpes berneses, en Piz Gloria, Suiza.

Fotograma de la película

Las secuencias de acción tienen un ritmo frenético, muy medidas. Destacan las persecuciones que tienen lugar en esquíes por la montaña, donde se mezclan acciones de los especialistas con planos tomados en transparencia o a baja velocidad (después acelerada) de los protagonistas, entre ellos a Lazenby. Otro momento épico es cuando Tracy y Bond se inmiscuyen en una carrera de coches dentro de un peligroso circuito helado y nevado. En ella, podemos intuir la magnífica labor de los especialistas y la dirección de Peter Hunt, hecho también en anteriores trabajos como director de segundas unidades (que suelen ser los encargados de este tipo de secuencias). Así mismo, llamar la atención sobre las secuencias de lucha cuerpo a cuerpo. Hunt utiliza planos detalle, subjetivos, medios, primeros,... muy bien articulados, de forma brillante. Creando escuela en futuras películas de acción.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Podemos decir que la banda sonora es también una de las mejores bandas sonoras 007. A parte del maravilloso tema "We have all the time the world", interpretado por Armstrong; tenemos al siempre eterno John Barry, haciendo una lectura de la atmósfera de la película, aportando diferentes novedades, aprovechando los cambios tanto del rostro del agente, como los del enfoque de la película. Su trabajo es reconocible, a pesar de introducir elementos electrónicos. El uso de la familia de viento en sus orquestaciones le da ese estilo característico de Barry. Es una banda sonora muy personal e innovadora en la tradición 007, a pesar de mantener un cierto aire clásico. Por ejemplo, al tema principal de Bond, el que solemos escuchar al comienzo de cada película cuando el cañón de un arma apunta al agente y él dispara hacia la pantalla, es reeditado en contrapunto musical. Brillante.

Edición de la banda sonora

Peter Hunt consigue un producto serio, entretenido, diferente a lo ofrecido con anterioridad en las producciones 007. Se temía no fuese muy aceptada por el público, pero se convirtió en una de las películas del año. Hoy en día es de culto dentro de la saga Bond, tanto la película, como su banda sonora.

Imagen promocional. Cinematographe.it

Se me antoja pensar que esas lagrimitas de Daniel Craig al final de su "007: sin tiempo para morir", son las lágrimas de los seguidores de Bond, deseando se borre la pesadilla vivida en la actual Bond de 2021. Volver a tiempos mejores, como la maravillosa "Al servicio secreto de su majestad", donde sus cambios no afectaron para nada al espíritu de James Bond. Un espíritu del que tanto disfrutamos los seguidores, y al que se le debe un respeto mínimo, tanto a su creador literario Iam Fleming, como al legado cinematográfico de décadas vividas.

Cartel de la película



Ambigú Cinema - "007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.




"Indiana Jones, en busca del arca perdida" de Steven Spielberg, 1981.

  Pasadas las celebraciones sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la mayoría de los españoles hemos podido ver o casi ver, debid...