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viernes, 13 de noviembre de 2020

El legado de Connery #2 - "Marnie, la ladrona" de Alfred Hitchcok, 1964.

Los principios de Connery fueron duros. No todo lo ocurrido en el comienzo de su carrera fue casualidad, hasta debutar para el gran público mundial protagonizando a 007 en el film “Agente 007 contra el doctor No", de Terence Young en 1962. Cierto es que siempre te debe acompañar algo de fortuna, también la tuvo Sean Connery, pero no la espero en casa. Salió, luchó, esperó y en fin, todo lo demás es pura superación y formación de un profesional. Educado y correcto. Siempre con los pies en la tierra. Y si alguien en la industria, por aquella época tenía olfato para descubrir a alguien así, ese era Alfred Hitchcok. Un director que se rodeaba de grandes actores y actrices, algunos de ellos con carreras afianzadas. Algo prometedor vería en el joven Connery para su próximo proyecto, “Marnie, la ladrona" de 1964.




Basada en la novela de Whinston Graham, es quizás uno de los argumentos más complicados a mi parecer de llevar a cabo cinematográficamente, sin que se te escape de las manos. Hitchcock supo dirigirla de manera magistral, consiguiendo ese difícil equilibrio entre arte y divertimento.

Pensada en principio para Grace Kelly, ella al final se retira del proyecto, y el papel protagonista recae en Tippi Hedren. Tras su interpretación  en “Los pájaros” (Alfred Hitchcok, 1963), sería su siguiente proyecto con el mago del suspense.

Fotograma de la película 

Sean Connery se encuentra muy convincente en cada una de las secuencias. Los diálogos entre Hedren y Connery son de altura interpretativa. La película, la producción, mantienen el mismo “modus operandi” que las anteriores de Hitchcock. A pesar de ir cambiando los tiempos, el sigue filmando bastante en plató, y sirviéndose de artificios decorativos para crear las distintas atmósferas y momentos Hitchcock. Recordar la secuencia de la limpiadora, mientras Marnie (Tippi Hedren) está robando la caja fuerte. El ritmo, el manejo de los encuadres, de los planos detalle, el sonido (ausencia de música, solo efectos), hacen vivir una secuencia de las que el espectador no es capaz de retirar su mirada de la pantalla. 

Fotogramas de la secuencia 

De toda su filmografía, quizás sea su película más delicada de llevar a escena, por su temática. De hecho, una de las secuencias por su tremendo desarrollo, podría haberle costado la carrera a Connery. En cuanto a empatía con los espectadores. No obstante, la profesionalidad, y la capacidad actoral del mismo, no le hizo ni una fisura. Razón quizás para pensar, de la seguridad de Hitchcock en el intérprete, desde que lo vio actuar en su primera película de James Bond.

Alfred Hitchcok dando indicaciones a Connery. Cartelera.

“Marnie, la ladrona" es un retrato psicológico de una mujer atormentada por un pasado velado, de sus angustias, pesadillas y miedos, sembrados por unas vivencias que le han convertido en un ser atormentado en el terreno personal y sentimental. Otros filmes, incluso actuales, han intentado recrear de alguna manera este tipo de circunstancias, cayendo en horrorosas obras, que ni malgastó espacio en nombrarlas.

Es una película para disfrutarla plano a plano. El lenguaje de la cámara, la capacidad cinemática de su director para atraparnos desde los primeros minutos del metraje. Sin olvidar al elenco de intérpretes, con mención especial a Louise Latham, madre de Marnie. Quien tiene secuencias intensas junto a Hedren, en un pulso interpretativo a la vieja usanza. Siempre recalcaremos el valor de los secundarios. Muy importantes en la filmografía de Hitchcock. Incluso existen obras, cuya presencia, más que los de los protagonistas, elevan la categoría de la película.

Fotograma de Louise Latham

A Connery, meses más tarde en un plató, mientras filmaba “Goldfinger" (Guy Hamilton, 1964), una periodista le preguntaba sobre su carrera, el cambio que había sufrido su vida, de la dura profesión del actor,… Connery le contestó que la dureza estaba años atrás en las pensiones de Manchester. Su primer papel, fuera de esa aureola de diseño Bond, fue el de Mark Rutland. Hitchcock creyó en él y si la imagen del actor fue exportada por las películas de 007 de Broccoli y Saltzman (productores) a cada rincón del mundo el que hubiese un cine, Alfred Hitchcok fue quien le ofreció su bautizo de fuego como intérprete dramático. Desde entonces Connery supo perfectamente alternar proyectos, sin encasillarse.

El recibimiento de Connery en la producción de Hitchcock fue muy bien recibido a distintos niveles, fuera y dentro de la producción. Quizás las dudas aparecieron en Tippi Hedren. Estas quedaron resumidas en una anécdota ocurrida junto al director, al cual le preguntó como Marnie, una mujer con esos problemas, frígida,… podía estar al lado de Connery, de James Bond. La breve contestación del director cerró el asunto – Actuar, consiste en eso -.

Cartel de la película


Tráiler de la película: https://youtu.be/QV_2-v_dsAU

Ambigú Cinema - El legado de Connery #2





viernes, 25 de septiembre de 2020

La huella

A medida que pasa el tiempo, recuerdo más momentos de mi infancia que creía perdidos. Y la verdad, uno encantado. Supongo que la vida se trata de eso. Acumular experiencias. Crear tu propia biblioteca de momentos y en algún instante de vida futura, acudir a esa inmensa biblioteca por placer o necesidad. Dejémonos de historias cercanas a la metafísica de usuario y pensemos en cine. En estos primeros días de otoño, me ha venido a la mente, una de esas pelis que uno recuerda con añoranza y disfruta cuando le viene en gana; “La huella" (Joseph L. Mankiewicz, 1972). Quizás fuese de las primeras películas de mi infancia. Seguro la vería en televisión. El caso es que el primer vago recuerdo que tengo de ella, es el autómata marinero que tenía el señor Andrew en su salón. Más de un sueño inquieto tuve con el dichoso juguetito. No obstante, a medida que el tiempo pasaba, y con las constantes reposiciones y algún que otro visionado fortuito, “La huella" se ha convertido en una de esas películas, que en determinadas tardes o noches, uno disfruta con la puesta en escena de sus dos personajes, encarnados por dos leyendas de la interpretación; Sir Laurence Olivier y Michael Caine. Un verdadera “tour de force" interpretativa. Un cara a cara entre una leyenda viva de aquel momento como era Olivier, y un joven Caine, que ya daba sobradas cuentas de ser unos de los grandes actores de la historia. Dos actores con oficio, y un marcado estilo particular.

Fotograma de la película (20th Century Fox, Palomar Picture)

“La huella" es la adaptación cinematográfica de la obra teatral homónima de Anthony Shaffer. El reto de llevar esta obra a la cinematografía no era las localizaciones, la interacción de un grupo de intérpretes elevado, los efectos especiales,… nada de eso. El reto era tener al público en vilo durante el metraje, sin intentar adulterar la obra teatral. Aquella proeza fue posible a la conjunción de Mankiewicz, Olivier y Caine, que aparte de ofrecernos su magistral trabajo, hicieron de Shaffer (el autor), un nombre muy a tener en cuenta. La propuesta osada del escritor de novelas de misterio Andrew Wyke, al peluquero Milo Tindle, le abriría las puertas de la industria, y trabajar con uno de los grandes, Alfred Hitchcok.

Hitchcock y Shaffer. New Beverly Cinema.

La realización del film es ortodoxa, de la vieja escuela, sabiendo sacar provecho a cada gesto o movimiento de sus intérpretes en estado de gracia. Su director, es uno de los grandes. Igual sacó adelante el mega proyecto de “Cleopatra” (1963), como tras venir de dirigir un western con Douglas y Fonda (“El día de los tramposos", 1970) se mete en un estudio para filmar una historia donde la palabra y la interpretación son los pilares de la película. El argumento, como hemos dicho en otras ocasiones, no es original en sí. En otras obras literarias, películas, series de tv, la idea puede ser encontrada, pero no contada de forma tan magistral por sus personajes. La trama se convierte en un juego no solo para sus protagonistas, sino que involucra poco a poco al espectador. Normalmente la mayoría de los films de hoy en día, logran con la realización, el artificio cinematográfico, alguna que otra cara conocida, un producto final mínimamente tragable. Existen excepciones. A pesar de los años que nos separa de su filmación, las modas, estilos visuales, atmósfera,… “La huella" es un clásico imperecedero. Un objetivo de cámara y el trabajo de dos grandes intérpretes, levantan una película de puro sabor interpretativo. Un plato para deleitar tranquilamente, sin la prisa de los precocinados por las plataformas visuales de la actualidad, o los tan poco condimentados de la cartelera actual. Hoy nos hemos puesto un tanto gourmet, cinematograficamente hablando. ¡Qué aproveche!

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/DGz1QTj9-d4


"Indiana Jones, en busca del arca perdida" de Steven Spielberg, 1981.

  Pasadas las celebraciones sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la mayoría de los españoles hemos podido ver o casi ver, debid...