Mostrando entradas con la etiqueta cine en casa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine en casa. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de febrero de 2023

“La gran huida” de Joseph Ruben, 1984.

 Uno de mis juegos de mesa favoritos en la infancia era “El imperio cobra”. No había nada igual. Yo era muy del “Parchís” (sobretodo en las vacaciones de verano), “Drácula” (de Cefa) e incluso “Canicas 7”. Pero “El imperio cobra” estaba en mi top. En casa, en la plaza, en la piscina,… allí lo llevaba e invitaba a mis amigos a jugar. ¡Qué tardes pasábamos! De las figuras que venían en la caja del juego, le tenía especial cariño a la cobra. En mi caso era de color verde plateado. Cada vez que abría el juego y tomaba la figura de la cobra entre mis manos, recordaba una de las películas que se quedaron en mi subconsciente cinéfilo. A causa de sus imágenes, alguna que otra pesadilla me llegó a atormentar. Imaginen mezclar en el argumento de una película la temática de “La furia” y “Pesadilla en Elms Street”. Agitemos en plan vacileta, cual Brian Flanagan (“Cocktail”), la coctelera cinematográfica y… voilà! “La gran huida” de Joseph Ruben, 1984.


Quiero recordar que al actor protagonista de “La gran huida”, Dennis Quaid, lo vi por primera vez en la película “Tiburón 3”. El siguiente recuerdo de él, a mi temprana edad sería en el thriller de ciencia ficción que nos ocupa, cuyo título original es “Dreamscape”. “La gran huida” es puro cine ochentero. Se encuentra al límite de diferentes géneros, sabiendo romper con sutileza esa frontera entre la realidad y la ficción.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Hoy en día es para algunos una gran desconocida de la ciencia ficción de los ochenta. Muchos de sus planteamientos y momentos nos recuerdan historias contadas por cineastas posteriores como Craven, Nolan o los hermanos Wachowski.

Fotograma de la película

La trama nos introduce en el mundo de los sueños y la posibilidad de poder inmiscuirse en los sueños de otras personas. Los estudios y experimentos de un grupo de científicos encabezados por el actor Max von Sydow, demuestran que una persona puede introducirse en el sueño de otra, viendo posibilidades terapeúticas en ayudar en algún tipo de trastorno de sueño, traumas,… Por otro lado, el personaje interpretado por Christopher Plummer, decide utilizar ese avanza para fines un tanto oscuros y manipulativos en la sociedad. Sus intenciones hacen peligrar la paz mundial.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Este thriller dosifica muy bien los momentos fantásticos que se viven en los sueños con los de acción real (persecuciones, asesinatos,…), al estilo de como lo hizo Brian De Palma en su genial “La furia”.

Fotograma de la película

A pesar de encontrarnos en los años 80, las posibilidades informáticas aplicadas a la cinematografía iban dando sus primeros pasos, pero no obstante debido al presupuesto, la producción decidió seguir en la utilización de los clásicos recursos como filtros, exposiciones, maquillajes,… dándole a veces un aire televisivo, no con ello bajando la calidad. Era un resultado fotográfico muy de algunas producciones del mismo tipo en la época. Tiene su encanto.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Los efectos de maquillaje estuvieron realizados por David B. Miller. Uno de los especialistas de maquillaje en el videoclip “Thriller” de Michael Jackson, y con algunas intervenciones memorables en obras como por ejemplo “El señor de las bestias”. Él es el responsable de algunas pesadillas de mi niñez.

Fotograma de la película

Algunas de las secuencias recurren al “stop-motion”, animación de un personaje fotograma a fotograma. Casi todas las secuencias en las que el villano de la película (David Patrick Kelly) se convierte en cobra para causar el terror en los sueños en los que interviene, están realizadas con dicha técnica. La supervisión de Jim Aupperle fue la garantía del trabajo con un acabado digno. Ese mismo año participaría en “Los cazafantasmas”, y al año siguiente en la mítica serie de televisión “V”, realizando los fondos de los vuelos de las naves nodrizas y naves de asalto, así como algunas composiciones de imagen. Los 80 y 90 fueron años de agitado trabajo para Jim. Aun continúa, pero apoyándose en imágenes generadas por ordenador. Uno de los grandes maestros.

Fotograma de la película

Maurice Jarre firmaría la banda sonora de la película. Su director, Joseph Ruben, nos regalaría una película de culto que rescatamos de nuestra memoria cinéfila. Filmada de forma ortodoxa, con ingenio, “La gran huida” es una película a recordar y a reivindicar en nuestra lista de los 80. En ella se unen interpretaciones de grandes maestros, con las de jóvenes que comienzan a tener un nombre en la industria como: Dennis Quaid, Kate Capshaw,… Sin saberlo, sus trabajos darían forma una década mágica en la cinematografía mundial.




Ambigú Cinema“La gran huida” de Joseph Ruben, 1984.




viernes, 10 de septiembre de 2021

"Todo en un día" de John Hughes, 1986.

 

En estas fechas de septiembre en las que nos encontramos, suele venir a mi memoria los comienzos de cursos académicos de mi juventud, más que de mi infancia. Los de la infancia eran divertidos, la ilusión en las idas y venidas a la papelería por los libros de textos, el material escolar,... pero los de mi juventud, considerando mis inicios en B.U.P., allá sobre finales de los 80, eran de otro tipo. El suspense y el peso de algunas nuevas asignaturas como Física y Química, Geografía mundial, Latín,... marcaban aquellos años. Los horarios eran diferentes, había nuevas responsabilidades, compañeros y compañeras,... otro universo con su particular atractivo. Existen dos películas que marcaron esa época en mis vivencias, las dos del mismo director. Un director que supo perfectamente retratar a la juventud de por entonces, con historias que aparte de entretener, transmitían un mensaje, cargado de crítica. En este mes de septiembre, comentaremos esas dos películas. Hoy me apetece hablaros de "Todo en un día" de John Hughes, 1986.

El estreno de la película coincidió con mi paso de E.G.B. a B.U.P. Mi mundo comenzaba a cambiar poco a poco, ya no solo por los estudios, distinto colegio, y todo lo que conlleva ese tipo de cambios. Comenzaba a interesarme por historias en las que iba descubriendo nuevas capas que hablaban de las verdades de la vida, que normalmente queda oculta en la etapa de niño. La adolescencia llamaba a mi puerta, y por supuesto en una de mis pasiones, ver películas. Eso sí, sin traicionar a mis géneros favoritos. El director que se encargó de ello, fue John Hughes.

Fotograma de la película

John Hughes tenía una visión ortodoxa de filmación, pero su fuerte he considerado que ha sido la escritura de guion. Cuando se trata el tema adolescente se puede caer en el error de convertir la historia en un pañuelo de lágrimas o directamente en una comedia juvenil. Hughes sabía perfectamente balancear y equilibrar los diferentes momentos, construyendo sus tramas como si se tratase de la mente de un adolescente. Dando una visión seria de determinados problemas y sus consecuencias, pero a la vez aderezando las acciones con los momentos de comedia, o fuertemente empáticos con el joven público. Sus películas son una crítica elegante del mundo adolescente.

El director John Hughes. BBC.

Publicidad de la película

"Todo en un día" gira en torno a un popular alumno de instituto, Ferris Bueller (Matthew Broderick), y sus deseos de pasar un día de asueto. O sea, hacer lo que denominamos rabona o pellas. Y para ello, planifica astutamente una serie de sucesos y engaños para burlar a sus padres y al temido director del instituto, el señor Rooney (Jeffrey Jones). En ello, involucrará a su mejor amigo, Cameron (Alan Ruck), y a su novia, Sloane (Mia Sara).

Fotograma de la película

La película nos muestra un ambiente de instituto típico de la época, que en el pasar de los años no ha cambiado mucho, y a distintos profesores, destacando el profesor que se toma sus clases como monótonos dictados de sus conocimientos, sin didáctica alguna hacia su alumnado.

Fotograma de la película

El reparto de la película anda salpicado de caras muy conocidas, y muy repetidas por Hughes en sus producciones, y en otras producciones de carácter juvenil: Edie McClurg, Charlie Sheen, Jeffrey Jones, Jennifer Grey,...

Fotograma de la película - Edie McClurg

Fotograma de la película - Charlie Sheen

Fotograma de la película - Jeffrey Jones

Fotograma de la película - Jennifer Grey

"Todo en un día" llama la atención por la inventiva de su protagonista, y su capacidad de adelantarse ante cualquier incidente o metedura de pata. Claro está que se suele exagerar en algunas de la situaciones, pero la realización de Hughes hace que no chirríe tales exageraciones.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

De las situaciones cabe destacar la recogida en el instituto de Sloane, con Ferris disfrazado del padre de ella; el peinado sin fondo de la secretaria del director, donde esconde y pierde de forma inconsciente lápices; la visita de los tres al museo de la ciudad; la hilarante visita del señor Rooney a la casa de Ferris, para intentar destapar su falta injustificada a clase;... Pero para mí, hay  algunas que considero míticas y que forman parte incluso del imaginario cinematográfico colectivo: la cabalgata por mitad de la ciudad donde Ferris hace playback de entre otras de "Twist and shout" de los Beatles; o el final de los créditos, con el señor Rooney subiendo al autobús escolar, totalmente destrozado (literalmente), tras haber sufrido al intentar descubrir el engaño de Ferris en la casa de este. Estas últimas imágenes con el alumnado observando al director, la alumna con la que se sienta ofreciéndole un caramelo, y mirando este a la cámara, rompiendo la cuarta pared, es cómicamente brutal. Todo ello, amenizado con la melodía "Oh Yeah" de Yello. De carcajada.

Fotograma de la película

La banda sonora esta compuesta por Ira Newborn, habitual de John Hughes. Pero sin duda, es el recopilatorio de diferentes melodías la que hace especial la banda sonora de "Todo en un día": "Danke Shoen" de Wayne Newton, "Beat City" de The Flowerpot Men,... y algún que otro clásico como por ejemplo, de Luigi Boccherine, o del mismísimo John Williams. La huida del Ferrari 250GT California del padre de Cameron, bajo los acordes del tema principal de "Star Wars" es impagable.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

"Todo en un día" es una película llena de situaciones que empatizan o empatizaban con la juventud de los 80. La vida está llena de emociones en cada una de sus parcelas. En definitiva, Ferris, intenta demostrar eso a sus amigos y a los espectadores. Un mismo día puede significar muchísimo en nuestras vidas. Vidas que dejamos a veces sobrevuelen las horas de una jornada encorsetada en horarios y obligaciones, y en la que no nos paramos un poco a vivirla o a disfrutar de sus más pequeñas apreciaciones, que pueden simplemente empezar con el abrir los ojos cada mañana.

Cartel de la película


Ambigú Cinema - "Todo en un día" de John Hughes, 1986.






viernes, 16 de julio de 2021

"Le llaman Bodhi" de Kathryn Bigelow, 1991.


En estos instantes, escribiendo la nueva entrada del blog, me encuentro sentado en la terraza ("al fresco"), bajo un cielo estrellado de mediados de julio. Las luces de la calle, del conjunto de calles de los alrededores del bloque de pisos donde me encuentro, están apagadas. Si a esto le sumamos que en esta íntima oscuridad, quizás regalada por el destino, me encuentro escuchando una suave ambientación de "El Señor de los anillos", estoy en una especie de burbuja. Los veranos y sus momentos. Los veranos tienen para mí algo especial, se mezclan experiencias presentes con recuerdos agradables de pasados estíos. El paso de los años hace que uno retroceda más a la infancia, hacia la juventud, supongo será algún mecanismo antropológico. Con la sonrisa sobre la pantalla del portátil recuerdo anécdotas junto a mi hermano. Muchas de ellas se pueden imaginar, son cinéfilas. Cada época de nuestras vidas, estuvieron marcadas por películas o intérpretes, uno de ellos, en concreto para mi hermano fue Keanu Reeves. Todo lo que en un principio sabía del actor era a través de él. Siendo justos, los altibajos de este actor han sido muy de seguir, pero hay que reconocer que ha estado presente en grandes películas que incluso marcaron un estilo, al igual que sus interpretaciones, lográndole ese hueco y reconocimiento en la industria. Su adolescencia interpretativa se quedó atrás con el estreno de una película que género miles de seguidores, una película de acción de alto presupuesto, bajo la batuta de una de las mejores directoras de la historia reciente: "Le llaman Bodhi" de Kathryn Bigelow, 1991.

Los ochenta empezaban a quedarse atrás. "Jungla de cristal", "Arma letal",... habían cerrado una década y continuarían en los 90 con sus secuelas. Las películas de este género intentaban seguir la estela de estos grandes títulos, pero como todo en la vida, la evolución es una constante. Una directora, Kathryn Bigelow, que había probado en su película anterior "Acero azul" (1989) los resortes del género policial, se encontraba preparada para abordar una historia que cambiaría la forma de realizar películas de acción, junto a su marido James Cameron como productor ejecutivo.

La directora Kathryn Bigelow. Vértigo cine.

Cartel de "Acero azul"

James Cameron. Biografías y vidas.

"Le llaman Bodhi" tiene un empiezo trepidante. El manejo de la cámara en las primeras imágenes del agente Utah (Keanu Reeves) por las instalaciones del FBI son una clara declaración de intenciones del ritmo de la película. Hay que destacar también el ritmo de las secuencias de atraco y ese tipo de diálogos, que luego se han explotado hasta la saciedad, e incluso si hacemos una larga caminata en el tiempo, la podemos ver en algunas producciones como las de por ejemplo, Christopher Nolan (el atraco al banco en el comienzo de "The Dark Knight", 2008). La película ira mezclando secuencias de acción, con secuencias donde vamos observando que al agente Utah le empieza a interesar la filosofía surfera. Este sería uno de los ganchos y atractivos de la película, esa filosofía desenfada de la vida y el ambiente playero de surf donde se desarrolla el total de la trama. Kathryn Bigelow sabe balancear perfectamente la acción con esos momentos, que no están recargados de grandes diálogos, sino que trata a través de situaciones simples con la ayuda del entorno, sea el propio espectador el que comience a empatizar con ellas. A priori, puede resultar una película adolescente, pero sus mecanismos, basados en lo primigenio de determinadas sensaciones, comienza a realizar su trabajo en el espectador. Esa es en sí, la grandeza de esta película. No sus escenas de acción (bien logradas), su reparto (convincente), fotografía (espectacular),... es la forma de enfocar la historia y como crear la empatía hacia el espectador, envolviéndolo en una burbuja de sensaciones.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

La fotografía de "Le llaman Bodhi" es uno de los puntos fuertes de la película. Los exteriores, muy en especial el final, es apabullante si uno se deja llevar por la historia. Donald Peterman, el creador de la fotografía de la legendaria "Flashdance" de Adryan Line (1983), vuelve a realizar su magia, dejándonos instantáneas preciosas de atardeceres, contraluces, y anocheceres en la playa, sin olvidarnos de esos ambientes cargados en las oficinas, en los atracos, ayudando a la tensión de la película.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Cuando anteriormente hablábamos de ese estado de burbuja de sensaciones, creada por la trama del guion, las interpretaciones, y la fotografía de Peterman, hay que sumar las alas que proporciona Mark Isham a la película, con la composición de la banda sonora. El sintetizador y el talento de Isham se convierten en el catalizador de la historia, conformando marcos impresionantes desde el punto de vista audio visual.

Mark Isham. Isham.com

Edición de la banda sonora

"Le llaman Bodhi" nos deja el recuerdo no solamente de los comienzos de Reeves, sino del talento interpretativo de Patrick Swayze. Uno de los grandes intérpretes de los 80 y los 90 que siempre intentaba huir de cualquier encasillamiento y lo lograba, transmitiendo una gran fuerza a cada una de sus intervenciones. La prueba está en que podemos recordarlo en papeles muy diferentes, siendo creíble y querido en cada uno de ellos.

Fotograma de la película

"Le llaman Bodhi" supuso un nuevo enfoque de hacer cine de acción. Pero ninguno alcanzaría las cotas de seguidores de entonces y las de hoy, convertido en un clásico. Música, fotografía, atardeceres en la playa, planos imposibles entre las olas, tablas de surf, secuencias de alta adrenalina, buscando... la codiciada libertad del ser humano.

Cartel de la película




Ambigú Cinema - "Le llaman Bodhi" de Kathryn Bigelow, 1991.




sábado, 19 de junio de 2021

"Jason y los argonautas" de Don Chaffey, 1963.

 

En la infancia, mi hermano y yo teníamos una especie de "zona fantasma" en casa. Esta zona era el cuarto de los juguetes. En aquel cuarto, teníamos nuestros juegos, pizarras, pupitre, repisas y armario, repleto de juegos (Serpentín, Canicas 7, Juego reunidos, el Imperio Cobra,...) y juguetes. A parte del cariño a nuestras naves espaciales, muñecos de Star Wars y Masters del Universo, teníamos nuestros atrezzos especiales para aventuras diversas. Estos eran: dinosaurios, animales de la selva, piezas de otros juguetes,... con los que a veces construíamos nuestros propios Titanes e incluso ideábamos nuestra propia "Odisea", cuyos protagonista igual podían ser Han Solo o alguien del Comando G. Lo pasábamos bestial. Creábamos nuestra propias historias o nos inspirábamos en cuentos, cómics o películas que veíamos. Recuerdo que a modo personal, muchas de las películas creadas por Ray Harryhausen fueron caldo de cultivo para estas aventuras menudas. Sin lugar a dudas eran espectaculares las creaciones de Ray. Hoy voy a compartir con ustedes una de sus creaciones, quizás la más valorada por la maduración de los efectos especiales, hablamos de "Jason y los argonautas" de Don Chaffey, 1963.


El cariño a este tipo de películas, se une a la admiración hacia el trabajo minucioso, paciente y detallista del artista de modelaje y animación. Hoy en día, un niño con cualquier aplicación del teléfono o programa para el ordenador, puede realizar cualquier tipo de animación e incluso crear una mini película. La tecnología ha cambiado muchísimo nuestra concepción en alguno de nuestros aspectos, e incluso me atrevo a decir, mal valorar algunos aspectos del pasado. El análisis de cualquiera de las secuencias de efectos especiales de "Jason y los argonautas" pone de manifiesto un sorprendente estudio de animación de movimientos, ritmos, y todo lo que conlleva su integración en la secuencia, como la atmósfera, la iluminación, encuadres e interacción con los personajes físicos reales. A todo ello, hay que sumar la visión artística en la recreación del diseño de cada una de las criaturas. Semanas y meses de diseño y planificación, para que poco a poco tomen vida lo imaginado a través de las manos del artista.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

La película surgió como idea por parte de Harryhausen, basándose en el poema épico "Argonáuticas" de Apolonio de Rodas. Narrándonos en cuatro libros la aventura de Jason en su nave Argo, rumbo a la Cólquida (Georgia). La película es un no parar, cuando no salen de una, el grupo de aventureros se encuentran en otra. Y a cual escena más espectacular. Hoy en día, para los amantes del cine, e incluso los que simplemente desean pasar un rato agradable visionando una aventura, la película se le hace tremendamente divertida. Su ritmo, sorpresas, y mantener al público expectante ante cualquier posible situación, es lo que caracteriza el cine de Ray Harryhausen. Cualquier cosa puede ocurrir.

Portada de una de las ediciones de la obra literaria

El nombre del director Don Chaffey está ligado a producciones de corte fantástico, destacando en esta y en "Pete´s Dragon" (1977). Posteriormente se dedicó a dirigir episodios de series de televisión como "Los vengadores" (1961), "Los Ángeles de Charlie" (1976), "MacGyver" (1985),... El valor de directores como Chaffey es que saben contar una historia y plasmarla de forma suave, haciendo de cada encuadre o secuencia, una pieza en un puzle perfecto. Si hoy en día, visionan alguna serie de televisión o película de corte parecido a la que comentamos, la realización, a veces, se suele perder en tramas o subtramas que se antojan circulares, con ese toque "déjà vu". Se pierde la esencia de la aventura, de ritmo trepidante, sorpresivo, con tal de ahondar en psiques heroicas o resolver preguntas que no harían falta cuetionarse. Como ejemplos: ¿de qué están hechos los dientes de la Hidra de Lerna y que le hacen convertirse en esqueletos vivientes?, ¿porqué no puede correr el titán Talos?,... Hoy habría explicación para cada una de estas y otras acciones, seguramente muy aburrida, quitando la magia maravillosa de estas historias. No dejando nada con lo que jugar a la imaginación del espectador.

El director Don Chaffey. Moviefit.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

El genio de Ray Harryhausen para materializar sus creaciones contaba con un aliado imprescindible, el director de fotografía Wilkie Cooper, con el que había trabajado en otras producciones. Hoy en día es una gozada, detener fotograma a fotograma algunas de las secuencias y comprobar, hasta qué nivel de detallismo y cuidado se exigen así mismos para incluir las tomas animadas en la acción física. El uso de transparencias, de máscaras, de miniaturas,... llegan a su cenit en la secuencia de los esqueletos contra los argonautas. Su análisis nos habla de cine verdadero, de sus avances, de la capacidad de transcender la imaginación de los artistas hacia el celuloide. Existe un largo recorrido desde la magistral "El ladrón de Bagdad" de Raoul Walsh (1924) hasta "Jason y los argonautas". Todo ese periplo fue inspiración para Ray Harryhausen, que desde que acudió muy joven al estreno de la RKO, "King Kong" de Cooper y Shoedsack (1933), se dio cuenta de cuál sería su sino en la vida.

Ray Harryhausen. Espinof.

Fotograma de la película

El director de fotografía Wilkie Cooper. Mubi.

A esta maravilla de composición visual, le acompaña la partitura de Bernard Herrmann. El tema principal de su composición es una declaración de las intenciones de la película. La utilización de instrumentos de percusión de sonido grave, aporta la profundidad, la importancia del hecho que vamos a descubrir, como un héroe junto a sus compañeros, van a afrontar una maravillosa aventura. Los instrumentos de viento, casi a modo de fanfarria, anuncian la gesta. Toda la composición tiene aire de grandeza, con un ritmo a modo de marcha. La mayoría de las composiciones de la película van a tener la misma intención. Ese mismo año, Herrmann, compondría con sonidos electrónicos una colaboración más con el maestro Hichcock, para la inquietante "Los pájaros" (1963).



Edición de la banda sonora de la película. Intrada.


Esta película junto con otras de Ray Harryhausen, nos han hecho soñar a varias generaciones, a interesarnos por la literatura clásica de los héroes, por la propia historia del hombre y su espíritu descubridor. Una actitud esencial que bien puede simplemente comenzar en la mente de dos niños jugando entre dinosaurios y personajes del espacio, preguntándose por los Dioses del Olimpo y su mitología, o si existió la Cólquida.

Cartel de la película




Ambigú Cinema - "Jason y los argonautas" de Don Chaffey, 1963.








"Indiana Jones, en busca del arca perdida" de Steven Spielberg, 1981.

  Pasadas las celebraciones sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la mayoría de los españoles hemos podido ver o casi ver, debid...