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viernes, 19 de noviembre de 2021

"007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.


Hace unas semanas, vimos en la gran pantalla la última aventura de 007 con el rostro de Daniel Craig. En la banda sonora, el compositor Hans Zimmer, introdujo en su trabajo el clásico "We have all the time the world", compuesto por John Barry y cantada por Louis Armstrong. La melodía original era el tema principal de la que considero una de las mejores películas de James Bond. Por sus connnotaciones dramáticas y trágicas en la vida de 007, empecé a temer que la tragedia se iba a cernir sobre la actual "007: sin tiempo para morir". Efectivamente. Pero eso no será nuestro tema actual, sino el recordar con emotividad y añoranza, una película que con el tiempo ha sido considerada una de las mejores adaptaciones al cine de los relatos escritos sobre 007 por Iam Fleming: "007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.

De pequeño, supuso un choque ver como 007 cambiaba de rostro. En serio. Acostumbrado en un principio a reconocer el personaje con los rasgos de Roger Moore, y luego a Sean Connery (aunque este último fuese en realidad su primer rostro), un buen día en una reposición en cine, descubrí  a George Lazenby, el único de los Bond que filmó una película de la franquicia.

Diversos rostros de 007 a lo largo de la historia

Por diversas circunstancias, a día de hoy solo sabemos la que se hizo oficial, la decisión del actor de realizar una película (animado por el lince de su agente). Lazenby firmó por siete películas de 007 y estas no llegaron a realizarse con él. Fuesen las razones que fuesen, "Al servicio secreto de su majestad" es hoy considerada una de las mejores películas de la saga 007.

Fotograma de la película

Lazenby tenía poca experiencia como actor. Había realizado algunos comerciales, como por ejemplo, el de "Fry´s Chocolate Cream". Este comercial parece que fue visionado por los productores Broccoli y Saltzman, seleccionando de esta forma al sucesor de Connery, ya que sus deseos de que fuese Roger Moore, se vieron truncados por sus compromisos con la serie "El Santo".

Comercial de "Fry´s Chocolate Cream"

Comercial de "Fry´s Chocolate Cream"

Peter Hunt (director) hizo un gran trabajo, utilizando diferentes técnicas de motivación y manipulación de ánimos, para sacar provecho a las reacciones interpretativas de Lazenby. Es un James Bond muy correcto, medido, con momentos marca 007, a la vez que muy natural. Quizás el más natural de todos. Es ahí, dónde radica la esencia de este Bond, huyendo de lo que hoy llamaríamos "postureo". Solo se permite ciertas licencias, como la entretenida secuencia en la clínica de Suiza (en el pico de una montaña de los Prealpes berneses), dando lugar a idas y venidas en las habitaciones de los "Ángeles de la muerte". Doce chicas de diferentes nacionalidades que tentarán al agente secreto.

Fotograma de la película

En esta película, Bond encontrará el amor de su vida, Teresa (Tracy) di Vicenzo (Diana Rigg). Ambos se enfrentarán al temido Ernst Stravro (Telly Savalas). Descubrirán el maquiavélico plan de Stravro, dispersar un virus a través de las doce chicas, sin estas saberlo, ya que están manipuladas bajo una fuerte hipnosis controlada. Stravro intentará chantajear a la ONU, a cambio de evitar una guerra biológica.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

La trama guionizada por Richard Maibaum, huye de artificios tecnológicos 007 y se va a centrar más en los personajes, siguiendo e intentando ser lo más fiel posible a la novela de Iam Fleming. El resultado es genial y cada vez que pasa más el tiempo, y es vista de nuevo o descubierta, la película gana en adeptos.

Fotograma de la película

Este guion estuvo muy bien dirigido por Peter Hunt, que había sido editor de películas anteriores de James Bond. Su destreza y agilidad en el montaje, se nota a la hora de filmar las secuencias, destacando las de acción en las distintas localizaciones nevadas. Localizaciones ubicadas en Inglaterra, Suiza y Portugal. Destacando los exteriores de la clínica, en realidad un restaurante que todavía no estaba en funcionamiento y que el equipo de producción se apresuró en aportar lo necesario para convertirlo y adaptarlo a las exigencias de la historia, en la misma cima del Schilthrorn, en los Prealpes berneses, en Piz Gloria, Suiza.

Fotograma de la película

Las secuencias de acción tienen un ritmo frenético, muy medidas. Destacan las persecuciones que tienen lugar en esquíes por la montaña, donde se mezclan acciones de los especialistas con planos tomados en transparencia o a baja velocidad (después acelerada) de los protagonistas, entre ellos a Lazenby. Otro momento épico es cuando Tracy y Bond se inmiscuyen en una carrera de coches dentro de un peligroso circuito helado y nevado. En ella, podemos intuir la magnífica labor de los especialistas y la dirección de Peter Hunt, hecho también en anteriores trabajos como director de segundas unidades (que suelen ser los encargados de este tipo de secuencias). Así mismo, llamar la atención sobre las secuencias de lucha cuerpo a cuerpo. Hunt utiliza planos detalle, subjetivos, medios, primeros,... muy bien articulados, de forma brillante. Creando escuela en futuras películas de acción.

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Podemos decir que la banda sonora es también una de las mejores bandas sonoras 007. A parte del maravilloso tema "We have all the time the world", interpretado por Armstrong; tenemos al siempre eterno John Barry, haciendo una lectura de la atmósfera de la película, aportando diferentes novedades, aprovechando los cambios tanto del rostro del agente, como los del enfoque de la película. Su trabajo es reconocible, a pesar de introducir elementos electrónicos. El uso de la familia de viento en sus orquestaciones le da ese estilo característico de Barry. Es una banda sonora muy personal e innovadora en la tradición 007, a pesar de mantener un cierto aire clásico. Por ejemplo, al tema principal de Bond, el que solemos escuchar al comienzo de cada película cuando el cañón de un arma apunta al agente y él dispara hacia la pantalla, es reeditado en contrapunto musical. Brillante.

Edición de la banda sonora

Peter Hunt consigue un producto serio, entretenido, diferente a lo ofrecido con anterioridad en las producciones 007. Se temía no fuese muy aceptada por el público, pero se convirtió en una de las películas del año. Hoy en día es de culto dentro de la saga Bond, tanto la película, como su banda sonora.

Imagen promocional. Cinematographe.it

Se me antoja pensar que esas lagrimitas de Daniel Craig al final de su "007: sin tiempo para morir", son las lágrimas de los seguidores de Bond, deseando se borre la pesadilla vivida en la actual Bond de 2021. Volver a tiempos mejores, como la maravillosa "Al servicio secreto de su majestad", donde sus cambios no afectaron para nada al espíritu de James Bond. Un espíritu del que tanto disfrutamos los seguidores, y al que se le debe un respeto mínimo, tanto a su creador literario Iam Fleming, como al legado cinematográfico de décadas vividas.

Cartel de la película



Ambigú Cinema - "007 al servicio secreto de su majestad" de Peter Hunt, 1969.




sábado, 9 de enero de 2021

Roger Moore, gentleman del celuloide.

Uno de los fuertes recuerdos televisivos de mi infancia es la serie “El Santo" (1962 – 1969), pero muy en concreto aquel dibujo esquemático con aureola que acompañaba a la intro de la serie de televisión. Su personaje protagonista, Simon Templar, fue el primer contacto con uno de los intérpretes con más estilo y elegancia de la cinematografía moderna: Roger Moore, gentleman del celuloide.

Roger Moore. Foto abcnews.

La serie “El Santo" obtuvo un tremendo éxito internacional. Roger Moore ya poseía un recorrido teatral, televisivo y cinematográfico, pero fue a raíz de esta serie, la que comenzó a formar una imagen universal en el espectador de entonces y hacer que los productores de la incombustible franquicia de 007, empezasen a fijarse en él, como serio candidato tras Sean Connery expresar sus deseos de abandonar el servicio secreto británico.

Diseño de la serie televisiva "El Santo"

Roger Moore era un actor de facciones atractivas, pero fue su carisma y forma de afrontar sus interpretaciones las que le hizo ser quien fue y es en la historia del cine. Pocos actores y actrices logran alcanzar el nivel interpretativo de Moore. Su secreto estriba en pertenecer a una de las tres clases de intérpretes que suelo clasificar. Están los que se les nota la interpretación, siendo solo interesantes en pantalla por su nombre ligado a cualquier tipo de género cinematográfico o actividad comercial; luego están los que siguen el famoso “método", yéndose a patrullar calles, dos meses antes de filmar, si es que tienen que hacer el papel de poli; y por último aquellos que asumen el rol como si se tratasen de ellos mismos, pero asumiendo la vida que los guionistas le ofrecen en el momento. Estos últimos, poseen una fuerte personalidad interpretativa, y el don de poder interpretar todo aquello que dentro de una lógica interpretativa, entra dentro de ser posible de interpretar: Cary Grant, Michael Caine, Angela Lansbury, Joan Crawford, Peter Ustinov, Jessica Lange, José Coronado,… y Roger Moore pertenecen a esta última clase. En sus series o películas podemos disfrutar de sus interpretaciones, distantes entre sí por algún tipo de gesto exclusivo. Esto a priori parece no tener el valor artístico de las otras dos clases expuestas, pero es sin duda la más difícil de afrontar, si no tienes un don natural.

Roger Moore hizo un recorrido extenso, creciendo como actor. Pocos saben de sus jóvenes inicios como ilustrador y dibujante en la industria, hasta que el destino, tras participar de “figurante" en la película de “Cesar y Cleopatra" (Gabriel Pascal, 1945), le hizo descubrir su gran vocación. Su bautizo de fuego lo tuvo junto a Elizabeth Taylor en “La última vez que vi París” de Richard Brooks, 1954. Poco a poco, se hizo un hueco en la industria, pero fue la televisión quien le daría más alegrías en los años 60 y 70: “Ivanhoe", “ El Santo", “Los Persuadores",…

A la izquierda, su primera película como figurante.
A la derecha, su primera película acreditado.


Series televisivas en las que intervino Roger Moore

Sin duda, su máxima cinematográfica es haber encarnado con un estilo muy especial a James Bond. Fueron siete películas, en las que Moore nos hizo disfrutar con un 007 irónico, seductor y juguetón. Sus películas ocuparon el umbral de los años 70 y parte de los 80. El James Bond de esos años, es un Bond alejado del escenario de la Guerra Fría. Se enfrentaba entonces a villanos millonarios con deseos de gobernar el mundo. De estas películas destacaba el puro entretenimiento, los sorprendentes “gaches" del agente, la interpretación de los villanos, la sorna de 007 (marca Moore),… aunque con la franquicia seguía fiel a pasearnos por las ubicaciones más bellas de este mundo y escenas de acción imposible.

Roger Moore, tercer actor en encarnar a James Bond
en los años 70 y parte de los 80. Foto Télérama.

De las siete películas Bond de Roger Moore, tengo especial cariño a “El hombre de la pistola de oro" (Guy Hamilton, 1974), destacando a Christopher Lee, interpretando al villano Scaramanga, sin olvidar a su temible mayordomo, encarnado por Herve Villechaize (recordando un poco a la “mala uva” de otro mayordomo de la serie Bond, el que fue interpretado por Harold Sakata en  “Goldfinger“ de Guy Hamilton, 1964); “Mondraker" (Lewis Gilbert, 1979), con aventura espacial (aprovechando el tirón “Star Wars", Georges Lucas, 1977); la entretenida “Octopussy” (John Glen, 1983) y “Panorama para Matar" ( John Glen, 1985), una digna despedida del intérprete a la saga 007. La persecución por la Torre Eiffel, la pelea final sobre el puente Golden Gate (San Francisco, USA) contra el villano encarnado por Christopher Walken es de lo mejorcito de la época en este tipo de secuencias, si atendemos a las dificultades físicas y logísticas. Y la potente imagen inquietante de la actriz y artista, Grace Jone. Una de las mejores malvadas de la saga. El año anterior ya apareció junto a Arnold Schwarzenegger en “Conan, el destructor" (Richard Fleischer, 1984). No fueron muchas sus posteriores apariciones cinematográficas, pero dejó huella en el espectador de la época. Todavía recuerdo aquel anuncio que protagonizó de un coche en televisión por el año 1985. No sé si rugía más ella o el motor del coche.

Algunas de sus películas 007

Roger Moore tras retirarse de la interpretación de James Bond, tuvo alguna intervenciones en películas, pero su actividad actoral la rebajó por decisión propia, entregándose a las mieles del éxito de su profesión y a la realización de obras benéficas, y apoyo a la UNICEF con su imagen. Una imagen de serenidad y una gran dosis de ese ingrediente  codiciado por muchos intérpretes, solo al alcance de los elegidos, la naturalidad.

Roger Moore. Foto "El Confidencial".


Ambigú Cinema - Roger Moore, gentleman del celuloide.




viernes, 6 de noviembre de 2020

El legado de Connery #1 - '"Atmósfera cero" de Peter Hyams, 1981.

Sonrisa de pícaro, cejas pobladas pero bien definidas, alto, atlético, con cierto porte robusto, sin perder ese aire de masculinidad de la época,… Ian Fleming al estilo del profesor Higgins en “My fair lady” (George Cukor – 1965), lo convirtió en un verdadero gentleman. Perdón, en el Gentleman. Y en el agente secreto más famoso de la historia del cine, 007.

"50 Years of James Bond" - BBC América 

Tras el fallecimiento de un actor o una actriz, solemos recordarlo/ a por sus películas más emblemáticas. Donde tuvieron más audiencia o lograron algún reconocimiento público. No obstante, aprovechando la figura de Sean Connery, recordaré como un actor o actriz, es en si, un cúmulo de experiencias que aprovechan para su siguiente interpretación. Por ello, considero que Connery, desde su emblemático James Bond, hasta el paso por personajes recordados por el gran público en “Los inmortales" (Russell Mulcahy – 1986), “El nombre de la rosa" (Jean-Jacques Annaud – 1986), “Los intocables de Elliot Ness" (Brian de Palma - 1987),… interpretó antes o después obras donde sus códigos interpretativos seguían evolucionando y creciendo constantemente como actor. Y nosotros, disfrutando de cada una de sus salidas en pantalla. No cabe discusión alguna de que Connery, habrá tenido películas más o menos taquilleras, pero su aparición en los créditos era una señal de calidad. Como las estrellas a un hotel.

Sean Connery en algunas de sus interpretaciones

Connery había sabido sobrevivir perfectamente a los atormentados años 70 de la historia del cine. Llegó los 80. Su gran década. Y es aquí, donde nos vamos a detener. La empezó cargando su rifle. El nuevo Gary Cooper de la gran pantalla, esta vez no en el alejado pueblo de Hadleyville (“Solo ante el peligro" de Fred Zinnemann, 1952), sino a millones de kilómetros de la Tierra. La trama de nuestra primera revisión se desarrolla en la tercera luna de Júpiter, “Atmósfera cero” de Peter Hyams, 1981.


Juntemos el aire de western de “Star Wars" de Georges Lucas (1977) y ese ambiente industrial, sucio, y de tipos duros de plataforma petrolífera de “Alien, el octavo pasajero" de Ridley Scott (1979). “Atmósfera cero” toma, de una y de otra, elementos para servirnos la versión espacial de “Solo ante el peligro". Un genial western del que hablaremos en otra ocasión.

Carteles de "Solo ante el peligro" y "Atmósfera cero"

El empaque de la producción es de los que disfrutamos ese cine de los 80. Detallismo  al máximo, con oficio. Maquetas a gran escala, escenarios, trajes,… un diseño de producción bestial. Hoy, vista 39 años después, personalmente no le veo el paso del tiempo (perdonen mi entusiasmo). Claro está que hay que situarse en la época y tener ganas de disfrutar la peli. Sus efectos especiales artesanos son de tener muy en cuenta, en especial la técnica de “Introvisión", permitiendo a los intérpretes interactuar entre proyecciones. La primera vez que se utilizó fue en esta película.

Ejemplo de Introvisión en la película
"Cuenta conmigo" de Rob Reiner, 1987

Sean Connery hace de tipo duro. Un agente de la ley que no se casa con nadie. Ese carácter le hará buscar problemas y enfrentarse a la temible situación que se le plantea en la película. Connery ya es un actor de recorrido. Nos dibuja a un hombre recto, pero a la vez con sensibilidad. Esa sensibilidad es marcada por sus gestos. Sus expresiones o forma de mantener la pose actoral ante la cámara, sin articular palabra, te invita a entrar en al mente del personaje y sentirlo, sentir su experiencia. Su humanidad. ¿Cómo se hace eso? Teniendo a Sean Connery delante del objetivo, nada más que decir.

Fotograma de la película

“Atmosfera cero” es un homenaje al western. La temática rodeada de ciencia ficción no es excusa para que los personajes se líen a tiros, pero no con rayos láser. De eso nada, escopeta recortada con cartuchos y tira “pa lante”, Connery. Una maravilla. Atendiendo sobre todo a ese engranaje de conceptos. Rompiendo esquemas.

Fotograma de la película 

La película transmite cierta atmósfera de inquietud. Ya no solo por la trama. Al igual que en “Tiburón" (Steven Spielberg, 1975), el medio (el océano) ayuda a crearla, incluso convirtiéndose en parte muy importante de la historia, en este caso el vacío, el espacio, la nulidad de atmósfera. Poco a poco, las investigaciones de O' Neil y la doctora Lazarus, las muertes y la tensión ante la llegada de la nave con los asesinos, junto a ese ambiente claustrofóbico, produce en la audiencia angustia. Angustia ante un posible desenlace. Pero O' Neil, promete gastar hasta el último cartucho e ideas para no acabar desilusionando al espectador. No le hace falta un sable láser, ni un lanza llamas al estilo Ripley (Sigourney Weaver en la saga de “Alien")… para mantener a raya esta estación espacial.

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/F2I11qVIMP8


Ambigú Cinema - El legado de Connery





 



"Indiana Jones, en busca del arca perdida" de Steven Spielberg, 1981.

  Pasadas las celebraciones sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la mayoría de los españoles hemos podido ver o casi ver, debid...