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sábado, 30 de enero de 2021

"La isla del terror" de Terence Fisher, 1966.

Me encantaban aquellas tardes de los 80, que tras hacer los deberes podías salir a la calle y jugar con los amigos. A veces, en los portales de los bloques, otras como era mi caso en la plaza de mi bloque, o subir a casa de un amigo y terminar viendo una película en el video. Una de esas veces, acabamos en casa de uno, cuyo padre dedicado al mundo de la imagen, regentaba a su vez un videoclub. Entre algunas de esas tardes peliculeras, se colaban títulos de puro cine “videoclubsero” y alguna joyita que por nuestras edades, ignorábamos. Es el caso de una película que me encantó. Unía ciencia ficción y terror. Hoy en día, le tengo un cariño especial. Muy poco usual y algo perdida en los catálogos de cine, volvamos a vivir “La isla del terror" de Terence Fisher, 1966. O también llamada, “S.O.S., el mundo en peligro".


“La isla del terror" es una película de terror de serie B británica, dirigida por el director fetiche de la Hammer. Una productora que haría historia y que la mayoría desconoce a unos de sus fundadores, Enrique Carreras, empresario español, dueño de una cadena de cines entre finales del siglo XIX y primeros del XX. En este caso, no sería la Hammer, sino Planet film Production la que produjese una obra más del genial Terence Fisher.

Terence Fisher cambió el género de terror. La imagen que se ofrecía hasta entonces, tenía sus raíces en las películas de género de la Universal. Pero en 1957, una producción de la Hammer, titulada “La maldición de Frankenstein”, dirigida por Fisher, trajo al terror el erotismo, la sangre, imágenes explícitas y sobre todo ese maravilloso colorido en Tecnicolor.

Cartel de "La maldición de Frankenstein"

Terence Fisher. Everett collection.

Tras varios éxitos y situando a la Hammer en creadora y distribuidora de seres clásicos del terror en aquellos años, Fisher se encaprichó en dirigir una pequeña historia de ciencia ficción y terror, cuya trama nos advertía del peligro de la manipulación  celular, junto con el tema de moda por aquel tiempo, la radiación  nuclear, los peligros del átomo.

Fotograma de la película 

La labor interpretativa estuvo protagonizada por Peter Cushing (Doctor Brian Stanley). Un actor británico que alcanzó la fama mundial interpretando a Van Helsing, y se hizo un habitual en este tipo de películas. Con cariño recuerdo sus interpretaciones como Sherlock Holmes y como el Gran  Moff Tarkin en “Star Wars" (Georges Luca, 1976). Estuvo acompañado en esta película por Edward Judd (Doctor David West) y Carole Gray (Toni Merrill). Un reparto protagonista consolidado en el oficio que de seguro se divirtieron de lo lindo en este tipo de interpretaciones.

Fotograma de la película. Trío protagonista.

Los efectos visuales, sinceramente, a pesar de ser catalogada como película de serie B, me parecen muy correctos. Y hoy en día, no desentonan. Es más, esa artesanalidad le da un valor añadido a la obra. Más si al observar a los monstruos, debido a su antojoso diseño, complican el tema de su movilidad sin percatarnos del artificio. Existen momentos brillantes, como la huida de los dos doctores y el percance de uno de ellos en la huida. Pero a parte, de ciertos momentos y los propios monstruos, me quedo con como dejan a sus víctimas. “Mojamas" humanas, siendo claro. Aquella imagen de algunos de los cadáveres que aparecen en la película, se grabaron en mi mente infante, causando alguna que otra pesadilla. Por cierto, un tipo de muerte que volví a ver, años más tarde en la serie de dibujos “Bola de dragón". Este tipo de películas, como “La isla del terror" eran muy explotadas y disfrutadas por el público oriental. ¿Podría haber influido este detalle en los creadores de “Bola de dragón” como una cualidad para el villano Cell? Ahí lo dejo.

Fotogramas de la película y el personaje Cell
de la serie "Bola de dragón".

Aunque existe un cierto número de personajes en el reparto de papeles, las películas que se mueven entre pocos personajes, tienen para mí un atractivo. Es como más íntima la historia. En nuestro caso, el trío protagonista crea una burbuja dentro de la cual tiene lugar la mayoría de los incidentes. Incluso cuando ocurre la secuencia del asalto a la iglesia, esa burbuja sigue manteniéndose. Algo difícil de conseguir. Ese aire de cierta intimidad interpretativa ante el espectador nos deja una sensación muy personal, muy al contrario de producciones actuales que abordan estos temas, consiguiendo diluir nuestra atención y empatía en efectos visuales y demás artificios visuales. Fisher, tiene un estilo visual efectista, y a su vez permite que la interpretación de sus personajes y monstruos sea lo más cercana al espectador. Un maestro.

Fotograma de la película

"La isla del terror" es una película que engancha por la cercanía de sus interpretaciones, por saber romper veladamente esa línea entre lo real y lo fantástico, por ofrecernos una historia que no pasa de moda, hoy convertida en película de culto. No es una de las grandes películas de Terence Fisher, pero posee todos esos elementos característicos de su cine: el color (Tecnicolor), el brío de las interpretaciones (en especial la de Peter Cushing), la música efectista (esta vez, bajo la batuta del gran compositor de la BBC por entonces, Malcolm Neville) y el uso del sonido (el efecto sonoro de las criaturas), y sobre todo tiene en su narrativa visual la madurez profesional de Fisher, que bajo una premisa narrativa de posible breve desarrollo, construye un largometraje entretenido y de buen resultado.

Fotograma de la película 

Terence Fisher convirtió a la Hammer en la productora de género que marcó una época de la historia de la cinematografía británica e internacional, y la Hammer convirtió a Ficher en uno de los grandes directores de género de la historia. Revolucionó el terror, rescatando a los clásicos, dándole su propia visión, imprimiendo su sello personal en Tecnicolor. “La isla del terror” es el capricho de un maestro que consiguió que un niño se interesase más por la ciencia ficción, el terror de colores chillones y temiese a las sombras de la noche. Todo ello, compensa las pesadillas tenidas alguna que otra noche de mi infancia. Se las perdono.

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/NO2yth0DFEY


Ambigú Cinema - "La isla del terror" de Terence Fisher, 1966.




viernes, 22 de enero de 2021

"Tron" de Steven Lisberger, 1982.

En aquel momento de principios de los 80, vivíamos en una nube cinéfila. El mundo del cine había cambiado desde que Spielberg estrenase su "Tiburón" (1975). Ir cada fin de semana al cine era una gozada, más si te encontrabas en la infante edad por la que yo rondaba en aquella época. A veces, era incluso ilusionante pasear por la calle del Cine para encontrarte y detenerte ante la cartelera, dejándote fascinar por las fotografías que publicitaban ciertos momentos de la película, junto al cartel. En mi caso, los días de la semana transcurrían ante esas fotografías, pensando a qué momento de la película podrían pertenecer. Habíamos visto destructores espaciales inmensos, nos daba miedo bañarnos en mar abierto por si se le ocurría a alguna aleta asomar, pudimos admirar el primer vuelo "real" de Superman en la pantalla,... pero de repente algunos soñamos que podíamos acabar metidos dentro de un videojuego. Dentro de una de esas máquinas alimentadas con 25 pesetas, en las que observabas a niños mayores siendo verdaderos acróbatas del chip. Eso molaba tela. Aquel sueño se hizo realidad en una película que visualmente fue revolucionaria y supuso un trabajo titánico para sus creadores. Los estudios de Walt Disney movieron pieza en la historia de la cinematografía, alentados por un grupo de jóvenes de Bostón. Recordando uno de los títulos de Disney "Tú a Boston y yo a California" de David Swift, 1961. Eso fue lo que les ocurrió a estos jóvenes animadores de Boston. Hicieron las maletas para California y hacer allí realidad sus sueño, muy en especial uno de ellos. Se trataba de la película "Tron" de Steven Lisberger, 1982.



Soy de la opinión que aquel año 1982, estuvo bendecido por dos producciones que iban a marcar un antes y un después en la concepción visual de mundos futuros o imaginativos con cierto aire futurista, serían "Blade Runner" de Ridley Scott y "Tron" de Lisberger. Tanto en una como en otra, sus éxitos tendrían muchísimo que ver con el diseño visual, en concreto con los diseños del artista Syd Mead. Películas con muy distintas temáticas y quizás público, pero con nexos comunes a tratar en otro artículo.


Fotograma de "Blade Runner"

Fotograma de "Tron"

Interesante libro sobre el trabajo
conceptual de Syd Mead

Los estudios Walt Disney apostaron por unos jóvenes que habían montado una productora de animación (Lisberger Studios) en Boston. Habían realizado algunos cortometrajes de animación, de cierto éxito, y comerciales.  Sus trabajos evolucionaban a la vez que probaban nuevas técnicas de animación, y una de esas técnicas era iluminar a contraluz. La realización de una prueba con una especie de guerrero que lanzaba dos discos luminosos, fue la semilla de "Tron". Esta prueba le dieron salida comercial para un anuncio. Nos se desperdiciaba nada.

Fotograma de "Electronic warrior"

Es interesante desde el punto de vista fotográfico esta técnica de animación. Se realizaba una fotografía con Kodalight, película de alto contraste y después era iluminada a contraluz. Ello y la capacidad que tenían para animar, dio lugar a pensar en la posibilidad de hacer algo más grande que lo realizado con aquel guerrero electrónico, "electronic warrior". Aquella idea, se fusionó con la afición a los videojuegos que había por entonces. Así, aquel "electronic warrior" pasó a convertirse en su proyecto más ambicioso Tron (elec...TRON... ic warrior).

Walt Disney siempre estaba atenta a cualquier tipo de innovación técnica. Cuando cayó en sus manos aquella propuesta de guion y las investigaciones de estos jóvenes en la fotografía de alto contraste, iluminada a contraluz, se interesaron. Tras varias pruebas, incluso asegurarse de que Steven podía afrontar el rodaje de la película, tras una filmación basada en el material que tenían entre manos, el proyecto se puso en marcha.

Existe un error al hablar de "Tron" como la primera película gestada desde el punto de vista infográfico. En realidad, es una odisea de animación fotográfica, siendo solo algunos fondos y  gráficos los creados por computadora (que ya era un avance). Incluso siendo solo algunos, Walt Disney tuvo que hacer un desembolso importante para adquirir el equipo informático, lo mejor de aquel momento para poder crear ese mundo virtual. El trabajo de filmación se fue realizando sobre fondos negros. Después cada fotograma fue tratado con la técnica al principio descrita. Eso conllevó, distintas exposiciones para cada fotograma impreso en acetato (dependía de la cantidad de efectos que desearan sobre este mismo). Después, cada fotograma fue unido al estilo de una película de animación, uno detrás de otro. Así que imagínense el trabajo.

Retoque de un fotograma con varias exposiciones.
www.rodajedepeliculas.blogspot.com

Recuerdo que el año de su estreno, la vi en el cine con mis padres y hermano. La imaginación se me disparaba, al igual que supongo a todos aquellos que la vimos con edades menudas. La imagen del cañón descomponiendo a Flynn (Jeff Bridges) para introducirlo en el mundo virtual, los centinelas, los vehículos,… y el mundo digital en general, donde se encuentra abducido Flynn. La película me dejó fascinado, su concepto visual: los diseños de vehículos de Syd Mead, quien no recuerda esas motos de luz; y los diseños del ilustrador Jean Giraud. Sus dibujos fueron inspiradores para la atmósfera y escenarios del mundo digital. Recuerdo cuando la emitieron por primera vez en TVE. Las grabamos en video. Todavía me acuerdo de aquella cinta VHS. Una cinta Phillips (video cassette quality grade –E180) que ponía casi todos los medios días mientras almorzábamos antes de volver al cole.

Syd Mead en su estudio. New York Times.

Diseño de la moto de luz de "Tron". New York Times.

Fotogramas de Tron

“Tron” tenía un buen reparto, destacando Jeff Bridges como el programador que termina introducido en ese fascinante y peligroso mundo virtual, dominado por “Programa Control Maestro", y mano derecha Sark, interpretados por David Warner. Bridges no tenía un gran éxito desde “King Kong" de John Guillermin (1978), hasta “Tron" y más tarde interpretando al clásico de ciencia ficción “Starman” de John Carpenter (1984). David Warner puso esa apariencia inquietante que se necesitaba de su interpretación. Un actor con una amplia gama de interpretaciones y de éxitos, hoy de culto.

Fotogramas del reparto principal en
el mundo real y el virtual

Fotograma de David Warner en el mundo virtual

La película ha tenido más vida en los video juegos, en los cómics e incluso una serie. En 2010, se realizó una continuación cinematográfica, “Tron: legacy" de Joseph Kosinski. Con una genial puesta en escena, sorprendentes efectos visuales y espectacular banda sonora, donde Daft Punk unió su estilo electrónico al sinfónico. Disney no niega una continuación, todo lo contrario. Esperemos.

Expanción del universo de "Tron": cómics, video juegos,
serie, secuela,...

"Tron" es un clásico de la ciencia ficción. Abrió las puertas a creadores e historias futuras que pensaron y se vieron inspirados en el trabajo de Lisberger. Películas como: "Videodrome" de David Cronemberg (1987), "El cortador de césped" de Brett Leonard (1992), "Matrix" de los hermanos Wachowski (1999),... hasta "Ready Player One" de Steven Spielberg (2018), nos hablan del acceso a mundos paralelos creados en lenguaje binario. Hoy con la realidad virtual podemos desde viajar por el interior del cuerpo humano, descubriendo sus secretos, hasta pasear por entre los cráteres de la Luna. La imaginación, uno de los ingredientes principales de nuestro Ser. Esencial en nuestra evolución. Mmmm... nos estamos poniendo muy filosóficos. Esa es una de las capas de "Tron", ¿verdad?. Volvamos a ponérselo difícil al “Programa Control Maestro". Vuelva a disfrutarla o descúbrala. "Fin de impresión".

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/4_wS7GLZQxc


Ambigú Cinema - "Tron" de Steven Lisberger, 1982.





viernes, 1 de enero de 2021

"La aventura del Poseidón" de Ronald Neame, 1972.

Las sesiones de cine de fin de semana que ofrecía TVE a finales de los 70 y en los 80, junto a la reposición en salas de cine de algunos clásicos o taquillazos de aquella época, me hacían poco a poco descubrir películas que quedaban impresas en mi memoria cinéfila junto a la inocencia y el cariño de aquellos tiempos. Antes de la llegada de Spielberg, Lucas, Coppola,… había contadores de historias cinéfilas que inspiraron a estos últimos y que nos regalaron producciones magníficas, incluso a contra corriente, atendiendo a las inclinaciones temáticas del momento. Una de estas personas fue Irwin Allen. Su vuelta a la gran pantalla en 1972, traería una de las grandes películas de entretenimiento de la historia, y la inauguración de una corriente cinematográfica, la del cine de catástrofes. Aquella película fue y es “La aventura del Poseidón" de Ronald Neame, 1972.


Irwin, productor y conductor de las secuencias de acción, logró balancear perfectamente las secuencias de acción con las de mera interpretación, hallando profundidad en su reparto estelar. La fórmula fue tener a un buen director de intérpretes, Ronald Neame.; y al guionista Wendell Mayes, logrando profundidad a las distintas interpretaciones.

Irwin Allen, Rogert Neame y Wendell Mayes

Se detalló al máximo cada plano, bocetando movimientos de cámara, efectos especiales,… La producción pasó momentos de apuro, pero fue la figura de su productor la que permitió que aquel naufragio ficticio pudiese llegar a buen puerto.

El reparto estuvo formado por grandes artistas de la historia de Hollywood, de dilatada carrera, exceptuando a Gene Hackman, aunque el año anterior ya había logrado su Óscar con el papel del detective Jimmy “Popeye" en “The French Connetion" (1971).

Reparto estelar de la película. 20th Century Fox - 1972.

La historia se centra en la noche de fin de año, y la mala fortuna de encontrarse el “Poseidón" en el camino de un enorme maremoto. La tremenda ola hará que el barco quede dado la vuelta, estando casi todo sumergido, logrando sus pocos supervivientes estar en un mundo al revés de constantes sobresaltos y situaciones de gran apuro. Para poder filmar estas secuencias utilizaron el famoso “Queen Mary" para los momentos anteriores al naufragio, y en los estudios de la Fox, se construyeron los numerosos escenarios invertidos y se filmaron las distintas secuencias de efectos. El trabajo de los actores y actrices fue tremendamente físico.

Fotograma de la película 

La película arrasó en la taquilla. Obtuvo nueve nominaciones y ganó dos Oscar. Uno por la canción (“The Morning After") que se interpreta en el salón de celebraciones (instantes antes de la catástrofe) y otro por sus efectos especiales, destacando la labor de L. B. Abbot. Un artista que estuvo presente en grandes producciones (“El planeta de los simios" de  F. J. Shaffner, 1968; “Patton" de F. J. Shaffner, 1970…) y que se convirtió en el jefe del departamento de efectos especiales de la 20th Century Fox.

Las proezas del departamento de efectos especiales. Mubis.

La película tiene grandes momentos. La ola, el ascenso (en realidad descenso) por el abeto de Navidad de los supervivientes en el salón de celebraciones, el caminar de los protagonistas por los escenarios invertidos, a modo de terrible pesadilla. Y las secuencias submarinas, realizada por los propios intérpretes. Siempre me acordaré de la primera señal de la ola que obtienen en el radar la tripulación. Quizás sea de las imágenes más anodinas, pero en la infancia me impactó.

El mundo al revés dentro del Poseidón. Fotograma.

Si todo ese gran trabajo de producción no fue poco, el metraje cayó en manos del compositor John Williams, que el año anterior ya había logrado su primer Óscar con “El violinista sobre el tejado" de Norman Jewison, 1971. Sus composiciones para el “Poseidón” serían conocidas en todo el mundo, alcanzando su primer gran éxito mundial, sin menos preciar sus anteriores trabajos.

El productor a la izquierda y el maestro Williams a la derecha.
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“La aventura del Poseidón” creó un género, catapultó aún más a su productor Irwin Allen (convirtiéndolo en leyenda) y rescató a 20th Century Fox de un momento económicamente delicado. Al respecto, y a modo de curiosidad, la Fox le prohibió a Irwin filmar la película y este buscó el apoyo de dos amigos para asegurarle la mitad del presupuesto. Estos dos amigos se encontraban jugando una partida de cartas y como Irwin no les dejaba en paz, se lo confirmaron sin más importancia. Irwin se fue a sus asuntos y año más tarde se encontró con un éxito mundial, y aquellos dos amigos, con la mejor mano de cartas jugadas en la historia.

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/H_5w-WmSdz0


Ambigú Cinema - "La aventura del Poseidón" de Rogert Neame, 1972.







viernes, 11 de diciembre de 2020

"Willy Wonka y la fábrica de chocolate" de Mel Stuart, 1971.

Hace unos décadas, mientras disfrutábamos un 6 de enero de aquella tarde de Reyes, admirados y entretenidos con nuestros nuevos juguetes, me quedé hipnotizado por una película que estaba emitiendo TVE. No se me olvidará la imagen de Violeta, hinchada y siendo rodada por los Oompa – Loompas. La primera vez que los vi me infundieron un poco de temor, y su canción, jamás se borraría de mi memoria. Había descubierto, “Willy Wonka y la fábrica de chocolate" de Mel Stuart, 1971.


Las producciones de aquellos años orientadas a un público menudo con procedencia transatlántica venían dobladas al castellano desde Sudamérica. Aquello les daba un toque especial, no sé como se puede expresar, forma parte de ese entrañable recuerdo. Eran películas muy entretenidas como: “La montaña embrujada" de John Hough (1975), “El gato que vino del espacio" de Norman Tokar (1978),…

Carteles de dos producciones

“Willy Wonka y la fábrica de chocolate" estaba protagonizada por una cara que en los años 80, sobre todo, sería muy reconocida, Gene Wilder. En los 70 fue su gran despegue. En esta década  interpretaría también al doctor Friederich Frankenstein en el clásico “El jovencito Frankenstein” de Mel Brooks, 1974. Más adelante quien no lo vería en alguna comedia junto a otra figura, Richard Pryor.

Wilder tiene un grandísimo estilo. Tras esa cara de no romper un plato, las acciones se vuelven sobre sus roles, surgiendo situaciones tronchantes. Pero en la película que nos ocupa, interpretando a Willy, nos dibuja un personaje infantilmente divertido, pero a la vez causando cierta inquietud al joven espectador. Un lado un tanto oscuro. Otro Willy, esta vez interpretado por Jonny Depp, lo potenciaría aún más, sobre todo si estaba la dirección a cargo de Tim Burtom (“Eduardo Manostijeras" (1990), “Bitelchus" (1988), “Batman" (1989),…).

Dos intérpretes, dos Willy Wonka

La historia proviene del homónimo clásico de la literatura infantil escrito por Roald Dahl en 1964. Un fabricante misterioso de golosinas esconde en sus chocolatinas cinco invitaciones para poder visitar la fábrica Wonka. Los afortunados y afortunadas son de lo más dispar. En esos niños/ as están representadas actitudes no muy sanas. Esas actitudes se volverán contra ellos, en una fábrica llena de sorpresas y rincones inimaginables: el río de chocolate, el Wonkavisión,… y sobre todo la aparición en cada esquina de los trabajadores y obedientes Oompa – Loompas, protagonistas de más de una pesadilla. Seguro.

Fotograma de la película

Fotograma de la película 

Mel Stuart dirige muy solventemente la producción. Centrándose y haciendo valer sobre todo la interpretación de Wilder y las secuencias en el interior de la fábrica. En la revisión del clásico, no hay nada que me chirríe. Ni los efectos, ni los escenarios, ni las interpretaciones (destacando el casting de los niños/ as),… claro está, no la podemos comparar ni por asomo con la adaptación de Burton en 2005. Para mí, aunque la versión de Burton, tecnológicamente sea superior, la primera versión conserva esa magia, esa inocencia, que quizás Gene Wilder logró imprimir para el resto de los tiempos. Y que decir de la melodía “The Oompa – Loompa Song", fruto del genio de Anthony Newley. Compositor de grandes éxitos como por ejemplo, “Goldfinger", interpretada por Nina Simone para la película de 007, “James Bond contra Goldfinger" de Guy Hamilton, 1964.

Fotograma de la película 

Willy Wonka logró que cada niño o niña tras comprar una chocolatina, pensase en  la mágica procedencia de aquel delicioso manjar. E incluso soñar con abrir el envoltorio y encontrarse no con el papel de plata, sino con una brillante y dorada entrada a la fábrica de Willy Wonka. Aunque sabiendo del humor del señor Wonka y los Oompa- Loompas, no sé que sería mejor. Por si acaso.

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/2cBja3AbahY


Ambigú Cinema - "Willy Wonka y la fábrica de chocolate" de Mel Stuart, 1971.






sábado, 5 de diciembre de 2020

"Hata que llegó su hora" de Sergio Leone, 1968.

De pequeño, podías apostar seguro a que más de un sábado por la tarde podían programar una película de “vaqueros”. El género del western no es que fuese de mis preferidos. Cierto es que recuerdo mi cartuchera, revólver y estrella de sheriff. Incluso mis caballitos, indios,… y el fuerte. La de horas que habrá uno pasado junto a un bocadillo de Tulipán, disparando a carromatos. El caso es que centrándonos en el cine, la primera película que me llamó la atención, muy jovencito, fue una de John Wayne, “El Dorado" de Howard Hawks (1966). Grandes títulos fui descubriendo hasta llegar a Sergio Leone. Sentarte y ver una película de Sergio Leone, es simplemente desear ver verdadero CINE. Da igual te guste o no el género que haya filmado, los actores o actrices que intervengan. Da igual. Leone tiene esa capacidad cinematográfica para contar una historia a través del verdadero arte del cine. ¿Y cuál es ese verdadero arte del cine? En mi opinión, es la capacidad de narrar visualmente, creando un lenguaje, una forma de exponerlo, donde interviene la sensibilidad de las distintas partes encargadas de la producción. Creando un estilo propio. Poco directores, la verdad. Los que han hecho grande este arte: John Ford, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Martin Scorsese,… todos ellos han tenido y tienen un carácter visual. Son los grandes maestros y descubridores de un lenguaje al alcance de todos, que lo hacen trascendente. Convertir en arte, por ejemplo, el simple vuelo de una mosca, como en “Hasta que llegó su hora" de Sergio Leone, 1968.

Lo primero que hay que tener muy en cuenta es que las películas de Leone, necesitan su tiempo. No busquen una hora y veinte pim pam pum y a otra cosa. No, para nada. Aquí el cine es cosa seria. El tiempo, el ritmo, se ralentiza a miradas de cinco minutos entre los personajes. Cinco minutos que no parpadeas. ¿Las razones? Tener a un maestro del tempo fílmico, donde sabe poner el objetivo y manejarlo (tipo de lente, plano, ángulo,…), unos intérpretes que saben que están en las manos de un genio y se dejan llevar, a la vez que aportan. Y el eterno Ennio Morricone (compositor de la banda sonora). Ennio es el alma de la película. Leone prefiere escuchar siempre sus sugerencias sonoras y a partir de ahí, filmar y editar, adecuando los pasajes musicales de Morricone a su ojo fílmico. Los paisajes y decorados fueron fotografiados por Tonino Delli  Colli.  Arizona en USA, y Guadix (Granada) y el desierto de Tabernas (Almería), fueron las principales localizaciones. Delli Colli, director de fotografía nos hizo llegar no solo la realidad o naturalidad requerida en la iluminación fílmica, sino que tan solo con su luz, sin ayuda de artificios en posproducción, creó sensaciones. Viendo esta película, uno suda bajo el temible Sol del desierto de Arizona, o incluso uno puede sentirse polvoriento tras cabalgar junto a Armónica (Charles Bronson) por el desierto de Tabernas. De entre sus trabajos más logrados a posteriori, destacar el realizado en “El nombre de la rosa" de Jean Jacque Annaud (1986). Magistral.

La película tiene varios giros argumentales, haciéndote interesar por la trama constantemente. Cada uno de los personajes que van apareciendo van cumpliendo aquello de que “las apariencias engañan”. Aunque eso sí, el malo es malo desde el principio. Y de esto se ocupó Henry Fonda.

Henry Fonda, el actor de personajes de altos valores y moral inquebrantable, se nos dibuja desde el principio como uno de los grandes malvados del western. El genio de Leone buscó precisamente esa concepción que se tenía de sus interpretaciones pasadas, para causar un tremendo efecto de impacto en la audiencia. Fonda en algún que otro documental, llegó a narrar que se caracterizó por completo para el papel, y antes de empezar, Sergio Leone le fue desdibujando esa caracterización (lentillas oscuras, pelo,…) hasta dejarlo tal y como era físicamente en la realidad. Aquello tuvo un sentido psicológico desde el primer momento, cosa que captó rápidamente el veterano actor. Luego sería Fonda en cada plano, quien dejase impresa su maestría y oficio en la caracterización de Frank, un pistolero sin escrúpulo alguno.

Fotograma de la película

La película tiene un reparto de infarto Charles Bronson, Claudia Cardinale, Jason Robards,… Todos ellos geniales, ofreciendo diferentes capas en sus interpretaciones. Es un western de personajes, de interacciones, de tramas y subtramas. Son de esas películas que cualquiera que se interese por el arte cinematográfico, debe de tener como obligado visionado.

Parte del reparto de la película 

“Hasta que llegó su hora" nació tras la famosa “Trilogía del dólar". Leone consiguió un estilo, hasta incluso diría yo, crear un género. Sería con esta producción donde pondría casi su broche de oro al western. Su estilo visual ha sido homenajeado, copiado, en distintas producciones de géneros diferentes. Su legado no nos deja demasiadas películas. Pero cada una de ellas es un máster cinematográfico. La obra de Sergio Leone es un vademécum visual, donde la ortodoxia fílmica se da la mano con la elegancia y puesta en escena de un lenguaje cinematográfico único. La verità de Leone.

Cartel de la película

Tráiler de la película: https://youtu.be/iZOjvq0p8e0


Ambigú Cinema - "Hasta que llegó su hora" de Sergio Leone, 1968.





sábado, 28 de noviembre de 2020

El legado de Connery #4 - "Descubriendo a Forrester" de Gus van Sant, 2000.

Estar durante más de cuatro décadas dedicado a la interpretación, es un logro que muy pocas personalidades del ámbito han logrado solventar. Sobre todo con una línea constante, como es el caso de Sean Connery. Los años 60 fue su descubrimiento internacional, en los 70 demostró saber bailar a la luz de la Luna con el diablo y superar una difícil década con papeles memorables. Los nuevos midas del Hollywood de los 80: Spielberg, Annaud, De Palma,… lo tuvieron en consideración, presentándole a tío Óscar y reivindicando su figura, como uno de los grandes maestros del medio cinematográfico. En unos alocados noventa, supo mantener el tipo desde papeles como el de un capitán soviético desertor (“La caza del Octubre Rojo" de John Mc Tiernan, 1990) hasta el de un reputado ladrón de guante blanco (“La trampa" de Jon Amiel, 1999). Durante este periplo nos seguiría ofreciendo papeles memorables en producciones que incluso sin su participación, hubiesen quedado en el olvido.

Cartel de dos producciones de los años 90

Entrado el nuevo milenio, Connery tan solo participó en tres producciones, siendo en una de ellas donde quizás dejó una de sus más logradas interpretaciones, “Descubriendo a Forrester" de Gus van Sant, 2000.

La película es una de esas historias que puedes disfrutar en familia y a su vez admirar en Connery, la escuela y maestría de un actor curtido, de amplio bagaje, donde incluso entre líneas cinematográficas puedes leer la honestidad y el papel de “cicerone" hacia nuevas generaciones de intérpretes, como era el caso del joven actor Ron Brown.

Fotograma de la película 

La historia gira entorno a un chico de los bajos fondos y su capacidad para la creación literaria. En su camino se encontrará con un gran escritor, un tanto peculiar. Este, encerrado en su piso, rodeado de cientos libros, abrirá las puertas al joven Jamal (Ron Brown) para descubrirle en este caso, no los caminos de la “Fuerza", sino de la creación del relato.

Fotograma de la película 

El papel de William  Forrester interpretado por Sean Connery, es de un disfrute colosal. Si el director de la película, Gus van Sant, buscaba una redención tras el sacrilegio de dirigir de nuevo “Psicosis" en 1998, la tuvo solo en parte con la elección de Connery como Forrester. Una película que para ser justos, no es original en el planteamiento, pero el personaje de William Forrester, la convertiría en especial en el amplio abanico del género. 

Fotograma de la película

“Descubriendo a Forrester" es un viaje al descubrimiento de la lectura, la escritura, y sobretodo al de los valores. Valores que el joven protagonista va a tener que defender no solo en las líneas de sus escritos, también en su vida. Una vida con obstáculos sociales, personales, con los que va a tener que enfrentarse. Y es bajo la tutela de la experiencia, la reflexión y el análisis de los hechos, donde el joven alumno se enfrentará a golpe de tecla en una máquina de escribir. En la trama, como en la vida real, las dos partes (maestro y alumno) se verán enriquecidos por su propia interacción. El cine nos ha regalado maestros y alumnos míticos como: el profesor Higgins y Eliza (“My Fair Lady" de George Cukor, 1964), Yoda y Luke Skywalker (“El imperio contraataca" de Irvin Kershner, 1980), Miyagi y Larusso (“Karate Kid" de  John G. Avildsen, 1984),… e incluso el mismo director de la película que nos ocupa, dirigió “El indomable Will Hunting” en 1997, de estilo similar; pero este desarrollo argumental entre Forrester y Jamal, se nos presenta más realista y urbano, con un tono de sincera verdad argumental.

Fotogramas de distintas producciones

La película supuso casi la bajada de telón para uno de los grandes intérpretes de la historia de la cinematografía. Desde la creación de un personaje icónico como James Bond, a cualquiera de las grandes interpretaciones realizadas por este irlandés internacional. Todo un legado que alentamos descubran y admiren. Este mes de noviembre hemos intentado comentarles algunos de esos rasgos diluidos entre casi ochenta producciones en las que el maestro Connery participó. Cada una con un matiz diferente. Ofrecerles “El legado de Connery" ha supuesto para mí un nuevo encuentro con el actor. Una necesidad de expresar mi admiración  por su legado. Un legado eterno en nuestros corazones y en una de las artes más maravillosas, el CINE.

Sean Connery, toda una vida entregada a la interpretación.

Cartel de la película 


Tráiler de la película: https://youtu.be/8QGCBH_2Dck

Ambigú Cinema - El legado de Connery #4 






"Indiana Jones, en busca del arca perdida" de Steven Spielberg, 1981.

  Pasadas las celebraciones sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la mayoría de los españoles hemos podido ver o casi ver, debid...